lunes, 4 de mayo de 2009
Arys L. Rodríguez Andino / Primera Hora
El mundo no se termina. Para nada. Pero sí habrá una transformación. Eso es lo que asegura la psicotarotista Diana Sirak.
“El mundo no se acaba sino que seguirá transformándose, como siempre ha sido”, explicó la lectora del tarot, quien no cree en los augurios fatalistas de una explosión ni nada que se le parezca a algún cierre apocalíptico.
Para ella, esas creencias “de algunas corrientes espirituales acerca de que el mundo está por estallar es una alegación con poco o mínimo de fundamento”.
Aclaró, eso sí, que todos los procesos que vivimos terminan en algún momento para dar paso a nuevas experiencias y sucesos.
“Esto significa que todo en la vida tiene sus ciclos que nos hacen experimentar apegos a un estilo de vida o a unas creencias y a mantener ciertos tabúes y temores ante lo desconocido, pero que gradualmente van siendo aceptadas y entendidas”, analizó.
Acerca de los cálculos hechos por los mayas, Sirak mencionó que estamos en la época de prepararnos para aprender lo necesario para un “despertar de la conciencia planetaria”, algo que debió empezar en 1987 y que debe concluir en 2013.
“Nuestro planeta gira en torno al Sol volviendo a su punto de nuevo en un año. El Sol, a su vez, gira en torno a un Sol Mayor y esta vuelta completa, que tiene cinco ciclos internos de 5,200 años, tarda 26 mil años en dar una vuelta completa. Hoy estamos en el tiempo final de esa gran vuelta”, detalló Sirak sobre la interpretación del sistema de la civilización prehispánica.
Se supone, según la tarotista, que al final de esta vuelta “habrá grandes cambios para la humanidad”.
En un plano de dimensiones en el que ya pasamos las primeras dos, Sirak considera que estamos justo en la transición de la tercera a la cuarta.
“La tercera dimensión es física, de percepción lineal de tiempo y espacio. En la cuarta mantenemos la individualidad pero con una conciencia amplia de integración grupal”, expresó y mencionó que la alta tasa migratoria es una de las manifestaciones de esa unificación.
Los cambios geológicos frecuentes con terremotos, erupciones volcánicas y tsunamis son también, a su juicio, expresiones del cambio que se aproxima, pero no del fin del mundo como muchas veces se ha visto en grandes producciones cinematográficas.






