Ciudadanos indignados llevan toallas a Liza Fernández

 
 
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Ciudadanos indignados llevan toallas a Liza Fernández

Con mensajes de toda índole, sucias, grandes, playeras... en fin, fueron muchas las toallas que ciudadanos indignados le “regalaron” a Liza Fernández. Arriba a la derecha, Nydia Sánchez, a quien le impidieron acceso al Capitolio, fue la primera persona en llegar con su toalla. (Primera Hora / Teresa Canino Rivera)

jueves, 26 de enero de 2012
Nydia Bauzá / Primera Hora

De todos los colores. Grandes y chiquitas, sucias, rotas, curtidas y marcadas con mensajes. Una tenía grapada una etiqueta de veneno de ratas. Eran las toallas que decenas de ciudadanos indignados le llevaron ayer a la presidenta de la Comisión de Ética de la Cámara de Representes, Liza Fernández, por “el toallazo” que lanzó al representante José Luis Rivera Guerra.

Llegaron desde temprano al Capitolio de diversos puntos del área metropolitana de San Juan y de pueblos tan distantes como Corozal y Vega Baja. Hombres jóvenes, mayores y estudiantes. Había de todo, pero la mayoría eran mujeres; unas amas de casa, otras profesionales. Algunas se identificaron, incluso, como penepés.

La primera en llegar antes de las 8:00 de la mañana fue Nydia Sánchez, de Río Piedras. “Le traigo una medalla a Liza Fernández”, exclamó la mujer, a quien el personal de seguridad no le permitió acceso a la Casa de las Leyes.

Un empleado tomó la toalla playera que cargaba la mujer y la puso en la entrada de la oficina de la legisladora. Después, se dio acceso a los ciudadanos que se identificaban y uno a uno eran escoltados hasta el pasillo donde ubica la oficina de Fernández. Afuera se colocaron cajas de cartón, donde la gente depositó la montaña de toallas. No se les permitía entrar a la oficina de la legisladora del PNP.

José Caraballo, residente de Miramar, toalla en mano dijo: “ésta es para limpiar el sucio difícil”.

Una furibunda residente de San Juan dejó en la puerta de Fernández tres toallas sucias. “Mire, dígale que esta toalla es del perro, esta otra es del gato y ésta de mi marido que no se lavó, para que ella pague por el laundry porque ella tiene que pagar”, dijo con coraje Lesbia Betancourt, dirigiéndose al empleado de seguridad interna que custodiaba la puerta de entrada de la oficina.

La mujer, a quien se le quebraba la voz, dijo que es trabajadora social, que está desempleada y que estaba indignada porque con una rodilla lastimada no se le proveyó estacionamiento y tuvo que caminar desde Puerta de Tierra.

“Liza apesta a toallazo: Rivera Guerra” era el mensaje de otra de las toallas que llevó Marvin Ortiz, residente de Guaynabo.

Una mujer que se identificó como “La Titánica” en Twitter depositó una que leía: “Liza no serás primera dama en Guaynabo, jamás”.

“Quiero dejarle el mensaje de que al ser de la sociedad de bienes gananciales, a Ángel Pérez (esposo de Fernández) no lo vamos a beneficiar con el voto”, dijo la mujer, que no quiso identificarse.

A media mañana llegó el gestor de la iniciativa, Gabriel Laborde, ex presidente del Consejo General de Estudiantes de la UPR. “Me repugna el doble standard para los protegidos”, recalcó Laborde.

Grisel Colón, de Villa Palmeras, desplegó la toalla antes de depositarla para mostrar el mensaje que leía: “Mi primera propiedad y ahora tengo que pagar CRIM”.

“Se supone que estaba exenta y de la noche a la mañana tengo que pagar CRIM. ¿Cree usted que esto es justo? No lo he pagado y exhorto a todo el mundo a que se tire a la calle porque este abuso se tiene que acabar”, exclamó indignada.

“A la gente de La Perla la tocaron con una vara y a ese criminal con otra”, dijo gritando Humberto Pérez Barroso, residente de Loíza, cuando llegó al pasillo.

“A este individuo lo debieron haber metido preso inmediatamente. Hay que acabar con el abuso que cometen ambos gobiernos”, añadió el hombre exaltado, cuya toalla leía: “No se puede combatir el robo secándolo con la toalla de la corrupción”.

Esther Rivera Avilés llegó a través de la lancha de Cataño. “Esto duele, yo estuve en trámites de construcción de mi casa y lloré para poder conseguir los permisos, a él no lo investigaron y esto fue ilegal. Eso de arrima'o no existe”, dijo Rivera Avilés, quien aseguró que es penepé.

“Si lo que querían era hacer una confrontación no lo consiguieron. Se recogió lo que se entregó y tan pronto como mañana (hoy) , se clasificarán y se repartirán a instituciones y albergues de animales”, dijo en un comunicado Liza Fernández. Informó que unas 49 personas habían dejado 57 toallas en su oficina.

En la escalinata sur fueron dejadas otras siete por personas que no se les permitió entrar porque no tenían tarjeta de identificación.