jueves, 19 de agosto de 2010
Noel Algarín / Primera Hora
Da vergüenza que, a menos de 12 días para que inicie el Mundial de Baloncesto en Turquía, se haya armado tal escándalo en el seno de la Selección motivado por la abrupta salida de Larry Ayuso y Christian Dalmau del equipo.
Resulta vergonzoso, sobre todo, por las razones que levanta cada jugador para justificar su abandono del conjunto. Abandono que alegan que no fue concertado entre ambos, pese a que ocurrió justo el día que el equipo volaría de Nueva York a Alemania para cumplir con varios partidos de fogueo previos a su llegada a Turquía. Vaya coincidencia.
Por un lado, Ayuso apunta a una supuesta “promesa” incumplida que le hizo el técnico Manolo Cintrón de que sería el escolta titular durante el Mundial como la génesis de su bronca. Señala a, su vez, que le advirtió a Manolo que si no lo iba a utilizar de titular, que mejor lo dejara fuera de la convocatoria y le diera su puesto a otro jugador.
“Por diez años he sido el shooting guard de la Selección y siempre he jugado a un alto nivel. Creo que me merezco un respeto”, fue parte de lo que le dijo Ayuso al compañero reportero Lester Jiménez durante una entrevista ayer.
Curioso, ¿no? Ayuso no se percata de que la mayor muestra de respeto a su talento y entrega como jugador es justo el hecho de que se le haya mantenido como shooting guard titular de la Selección por diez años. ¿Qué mayor muestra de respeto puede exigir?, ¿ser shooting guard titular por diez años más?
Ayuso le ha servido bien al Equipo Nacional, no hay duda. Pero esta vez se equivocó. Independientemente de que Cintrón le prometiera las llaves del cielo y luego se las arrebatara, su responsabilidad era permanecer con el grupo, aceptar su rol y cumplir con su compromiso como representante de un país, que va por encima de ser titular, sexto hombre, 'raja-banco' o aguador.
El sayo le cae también a Dalmau, quien tuvo más de un mes para decirle a la gerencia de la Selección lo que expresó ayer: “mi tiempo ya pasó”. Sin embargo, esperó al pasado martes para anunciar su marcha, la que supuestamente fue preacordada con Cintrón y el gerente de la Selección, Agustín Díaz. Algo me dice que no se le extrañará.
Tanto a Larry como a Christian les faltó madurez y profesionalismo para enfrentar la situación. Se dejaron llevar por las emociones y sus egos, y terminaron faltándole el respeto a la afición al huir y darle la espalda a la Selección.
En el caso de Ayuso, no sé qué consecuencias tendrá para su carrera la decisión que tomó, pero con 33 años, no son muchas más las oportunidades que le quedan de ponerse nuevamente la camisa nacional. Para un “guerrero” como él, sería una pena que su carrera internacional terminara de forma tan reprochable.
Mientras, espero que Cintrón haya activado un plan inmediato de manejo de crisis, antes que más jugadores se amotinen y echen por el suelo cualquier aspiración de lucir bien en Turquía. Su liderato vuelve a estar cuestionado y ahora más que nunca se necesita que se crezca ante la adversidad y guie la nave a buen puerto. Crucemos los dedos...





