Riáliti chec
Treinta y tantos
viernes, 9 de mayo de 2008
¿Qué van a hacer ahora los desamparados de América si les quitaron a su señorita Laura?
Sori. No pude evitarlo.
Hace unos años compartí con un periodista peruano en un seminario en Chile. El colega estaba espantado con el éxito de los programas de Laura Bozzo en Puerto Rico y entre los ‘’hispanos’’ que residen en Estados Unidos. En Perú ni siquiera transmitían ya “Laura en América”, como se llamaba el programa original, y aquí nosotros seguíamos sufriendo los llantos y gritos de desconocidos mellaos que se quejaban con la señorita Laura de que sufrían mucho, mientras se enredaban y agarraban de las greñas con los demás participantes.
Según las notas de prensa, Telemundo parece haber cedido ante el impacto de las críticas al programa, -la principal que pagaba a personas para que fingieran situaciones conflictivas- y su repercusión sobre los anunciantes.
Deberían chequear mejor su programación, se encontrarán con unos cuantos choucitos más con ese problemilla.
Pero, mientras tanto, celebremos que hay uno menos.
No es por ser masoquista, pero para que vean que el problema no es exclusivo nuestro me puse a repasar la programación gringa que nos llega por el cable. Los señoritos Laura americuchi todavía están bien acomodados en la programación diurna. El rey de ellos, Jerry Springer, sigue teniendo buenos réitings. Mientras más absurdos sus temas (‘’Confesiones demoniacas’’, ‘’Me casé con un caballo’’), y mientras más evidentemente montadas son las peleas que presenta, más audiencia tiene.
Pero de noche es que el mundo riáliti se diversifica y va de lo sublime a lo ridículo. Con los dramas detectivescos y las comedias que gozamos semanalmente subsisten, con bastante éxito, los fríquin chous de “realidad’’ que comento con ustedes cada cierto tiempo.
Hay unos cuantos nuevos. En Bravo, que se ha convertido en un nicho de la “televisión de la realidad’’ con éxitos bastante buenos como “Project Runway” y “Top Chef”, ahora pasan unas series sobre mujeres ricachonas con poca ocupación. La primera era sobre las ríal jáusguaifs (amas de casa reales) de Orange County, ricachonas de California que vivían pendientes del bótox . Ahora son las ríal jáusguaifs de Nueva York. Unas supuestas socialités (leí en algún sitio que las verdaderas socialités de Manjatan están indignadas con la representación) cuyas vidas giran en torno a los fáchon chóus, los cocteles y el ríjab de los hijos.
Pero el peor, en mi opinión, es uno protagonizado por una ‘’milioner matchméiker’’, una mujer que busca novias a supuestos millonarios. Vi medio capítulo. Choc total. La tipa es contratada por dos millonarios para que les consiga novia. Uno quiere que sea rubia. El otro espera que sea rimbombante. La matchméiker convoca a varias mujeres y les anuncia que irán a un coctel para ser evaluadas por los millonarios. Se supone que ellas también son sus clientes, pero les juro que parecía una madama y sus colguerls. A una que tenía el pelo rizo le ordenó que se lo estirara, que se diera un blóuer y se pasara la plancha, porque a los hombres, según ella, no les gustan los rizos. No pueden pasar sus dedos por el cabello, dijo. A otra le advirtió que debía vestirse más recatada. Se veía muy vulgar, decía, mientras aleteaba sus enormes pestañas postizas. El discurso incluyó una advertencia demoledora: tienen que hacer lo que les digo porque sólo así podrán lograr que uno de estos hombres se case con ustedes y les dé una vida. ¿Okéi?
El día del coctel, una a una pasaban las mujeres por la mesa VIP de cada millonario, que la interrogaba y luego le decía a la matchaméiker si sí o no. Y las agraciadas obtenían una ‘’cita’’ con el sujeto. Y con suerte lograrían que éste les diera una vida. Entonces, tendrán un futuro como las ríal jausguaifs de Orench Cáunti o de Niuyol. Y las rechazadas tendrán que conformarse con aparecer en Jerry Springer: ‘’Soy adicta a la plancha de pelo’’.
Puedes escribirme a: treintaytantos@primerahora.com
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