Más palabras huecas de
Nocaut
sábado, 10 de mayo de 2008
A la verdad que Oscar de la Hoya ya cansa con su hipocresía boba, manipulación barata y abuso de su infinita y practicada falsa sonrisa, cual largo comercial de pasta de dientes que se niega a llegar a su fin.
Como el cocinero que sigue meneando el caldo y durmiendo a su audiencia con los olores de las especias y una infinidad de anécdotas, pero que nunca llega a servir el primer plato, De la Hoya vuelve, en declaraciones al compañero Carlos González, con el burdo intento de vender fantasías y cuentos de hadas, diciendo que desea medirse a Miguel Cotto en su “última” pelea, pautada para diciembre, y que su empresa contempla a Puerto Rico en sus planes futuros.
¡Sí, Pepe!
Los tiempos en que las tierras se compraban con cristales de colores y de gente que compraba el puente de Brooklyn pasaron hace ya muchos años. De la Hoya no va a pelear con nadie que represente riesgo de daño real. Ya lo verán cuando llegue el anuncio de quién será la privilegiada pareja de baile. Riesgos minimizados y ganancias maximizadas es lo que quiere el ahora “Niño Enchapado”.
Por otro lado, el único prospecto boricua que firmó fue a Jonathan Oquendo y sólo ha promovido un cartel en la Isla (10-21-05) desde que fundó su empresa promotora. Sus declaraciones son cantos de sirena, meros anzuelos promocionales para sonar interesante, darle nueva luz a su ya gastado parlamento y generar ventas de su revancha con Mayweather. De la Hoya dejó ya de ser un peleador. Ahora sólo interpreta el papel y, éste, sólo a tiempo parcial. Tal vez llegó la hora de que el colegio de actores le facture su cuota de membresía.
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