Delgado reescribe los libros de récords nacionales
Ventana de papel
lunes, 12 de mayo de 2008
De todo seguir su curso actual, Carlos Delgado habrá superado no uno, sino dos de los récords de mayor trascendencia para un jugador puertorriqueño en las Grandes Ligas antes de que acabe la campaña de 2008.
Ya el pasado 3 de mayo, Delgado superó a Juan “Igor” González como el líder de jonrones de todos los tiempos entre los peloteros boricuas al pegar su vuelacercas número 435 para dejar atrás la marca de 434 del vegabajeño. Ahora, el toletero aguadillano va en busca de la marca de más carreras remolcadas para un jugador nativo, que también está en poder de “Igor” con 1,404.
El primera base de los Mets de Nueva York tiene 1,391 carreras empujadas y necesita apenas 14 para, una vez más, superar un récord de “Igor”, algo que debería lograr -de no lesionarse- antes de que culmine el mes de mayo o durante el transcurso del mes de junio.
Además, Delgado es dueño de la marca de más extrabases para un jugador puertorriqueño con 902, marca que también hasta hace muy poco estuvo en poder de González (847).
Aunque siempre ha subrayado que amasar buenas estadísticas e imponer marcas personales no es su mayor motivación a la hora de lanzarse al terreno, no es menos cierto que lo que ha logrado el jugador de 35 años en sus 15 años de experiencia en Grandes Ligas merece toda la atención y admiración de la afición.
Delgado ha sido un modelo de consistencia desde que se estableció en las Mayores con los Azulejos de Toronto en la década del 90. Desde entonces, no ha hecho más que batear y funcionar como una máquina de remolcar carreras, tanto en Toronto, como con los Marlins en Florida y ahora con los Mets en Nueva York.
Pero, hay otra faceta, sin duda mucho más importante, en la que Delgado también ha sido un modelo de consistencia: la de líder cívico y humanitario. Casi se podría asegurar que por cada jonrón y carrera empujada que ha conseguido en las Mayores, Delgado se ha encargado de impactar la vida de algún niño o niña enfermo o de alguna persona necesitada gracias a su trabajo a través de su fundación -apropiadamente llamada- Extra Base. Y es justo esa labor, que no está recogida en ningún libro de estadísticas, la que le hace grande de verdad.
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