Confinados reparan sillas de ruedas para regalar libertad a personas con impedimentos - Ve vídeo

 
 
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Confinados reparan sillas de ruedas para regalar libertad a personas con impedimentos - Ve vídeo

Confinados de la Institucion 501 del Complejo Correccional de Bayamon entregan sillas de ruedas a personas necesitadas. (Primera Hora / Alex Figueroa Cancel)

miércoles, 14 de diciembre de 2011
Actualizado hace 161 días
(creado 03:47 p.m.)

Alex Figueroa Cancel / Primera Hora

Mientras cumplen sus sentencias de cárcel, Manuel López Rivera y José López Huertas lograron hacer sonreír al niño Joan Anthony Cabrera, de 6 años de edad.

Manuel López Rivera y José López Huertas forman parte de un grupo de siete confinados de la Institución 501 del Complejo Correccional de Bayamón que a través de un programa especial se dedican a reparar sillas de ruedas averiadas para donarlas a personas necesitadas.

Milva Báez, madre de Cabrera, dijo que necesitaba con urgencia una silla para su hijo, porque la que tenía se le había quedado pequeña. Pero le era imposible comprar una porque la silla requerida había sido estimada en $5,000.

"Es un proyecto bien significativo, porque en estos tiempos, con tantos gastos que uno tiene, con estos niños especiales… Hace falta personas que se dediquen a esto y que puedan ayudar a estas personas", expresó Báez. 

Los rostros de satisfacción como los del pequeño Joan Anthony, conmueven profundamente y cortan la voz de López Rivera, quien lleva 33 años en la institución carcelaria.

"Estaban todos contentos, me saludaban… esas cosas me llenan mucho, porque soy un poco sentimental", expresó López Rivera. "Estoy contento de poder compartir con un hermano. Que la ciudadanía sepa que aunque somos confinados, pero somos personas de provecho y que podemos prestar la mano si nos dan la ayuda necesaria para nuestra rehabilitación".

De acuerdo con el Departamento de Corrección, desde que comenzó el programa en mayo, con los siete confinados de seguridad mínima, se han beneficiado unas 40 personas, entre los que se encuentran pacientes parapléjicos, con síndrome down y parlecía cerebral, entre otras condiciones.

La mayoría pertenecen hogares de ancianos, a entidades sin fines de lucro, del Comité Timón de Personas con Impedimentos sin Barreras  personas que tiene necesidad de una silla de emergencia y a ciudadanos particulares que han tenido una necesidad de emergencia de una silla de ruedas. 

"Este es uno de los proyectos más importantes para nosotros", expresó el secretario del Departamento de Corrección, Jesús González Cruz, quien anticipa que el programa se expandirá a otras de las instituciones de dicha agencia.

"Es parte de este proceso en el que, como seres humanos, tenemos que entender… que hay más placer en dar que en recibir", agregó. "Para nosotros y los confinados es importante volver a levantar esa sentimientos y tocar esa fibra humana. Ellos así lo han entendido y lo que se está dando hoy es una muestra de eso. La silla es el resultado final, pero eso no es tan importante como ayudar de distintas maneras".

Después de que comenzó el proyecto piloto, los confinados participantes comenzaron a recibir adiestramiento por parte del Programa de Asistencia Tecnológica de la Universidad de Puerto Rico, agencia estatal que busca rehusar equipo de este tipo.

"Uniendo esfuerzos colaboramos, estamos ofreciéndole asistencia técnica para que ellos puedan maximizar sus destrezas", explicó Vivian Santos, del programa de Asistencia Tecnológica de la UPR. "Ellos lo que están haciendo es transfiriendo las destrezas que tenían como mecánicos, técnicos o sastres, a la reparación de sillas de ruedas, andadores y camas de posiciones, cualquier equipo que ayude a una persona a ser independiente".

Familias o ciudadanos que ya no necesitan esos equipos, por falta de necesidad o por alguna avería, entregan los equipos, que incluyen sillas de ruedas, bastones, muletas y sillas de posiciones. 

Una vez llegan al taller del Departamento de Corrección, los confinados entran al proceso no sólo de rehabilitarlo, sino de acomodarlo a las especificaciones de las personas en la lista de espera.

El confinado José López Huertas, quien se siente motivado por la experiencia de tener un familiar en dependiente de silla de ruedas, dijo que un promedio de diez sillas de ruedas que reciben, logran "salvar" siete, pues a veces tienen que "sacrificar" las peores para usar sus piezas para otras.

"Llegan en unas condiciones bastantes demacradas, pero nosotros con mucho amor y cariño, las ponemos en estas condiciones que pueden ver", manifestó López Huertas con orgullo.

"Ya que estamos aquí, detrás de las rejas, podemos ser útiles, para que estas personas con impedimentos puedan hacer uso de estos equipos y se puedan mover con libertad en su diario vivir", afirmó.