sábado, 20 de marzo de 2010
Arys L. Rodríguez Andino / Primera Hora
Aunque la debacle económica que vive el país tiene un efecto adverso tanto para hombres como para mujeres, son los varones quienes han perdido más empleos.
La preparación académica de las mujeres, superior a la de los hombres, las ha salvado, por lo menos un poco, de encabezar el desempleo. Eso sí, la brecha salarial con los varones se ha mantenido y todavía las féminas no cobran ni igual ni más que los hombres.
Ésos fueron algunos de los datos que salieron a relucir en uno de los paneles presentados como parte del Coloquio Nacional Sobre las Mujeres organizado por el Centro Interdisciplinario de Investigación y Estudios del Género (Ciieg) de la Universidad Interamericana.
La profesora María Enchautegui explicó que, aunque en general Puerto Rico no parece un mercado desigual y se piensa que lo ideal es llevar a cero esa brecha salarial, el norte debería ser que las mujeres ganaran más que los hombres.
“Siempre pensamos en igualdad salarial como igualdad salarial; mire, no, si las mujeres tienen más educación que los hombres, ¿por qué les tienen que pagar igual? Las mujeres en Puerto Rico tienen que ganar más que los hombres”, señaló la economista. “La igualdad no le hace justicia a las mujeres”.
Según datos de 2008, si las mujeres ganaran lo mismo que los hombres el promedio de salario sería $26 mil y no los $21 mil que reflejaron las estadísticas de mujeres entre los 25 y los 35 años.
“Y, sobre todo, si a las mujeres se les pagara lo que se le paga a un hombre, con educación similar, éstas ganarían un 17 por ciento más que los hombres”, analizó.
Entre los datos ofrecidos por Enchautegui que demuestran la disparidad de género mencionó que solamente tres de los 11 recintos de la Universidad de Puerto Rico tienen rectoras, sólo uno de los diez bancos tiene una presidenta, el comité ejecutivo de la Cámara de Comercio tiene 12 miembros y solamente una mujer, que es la secretaria.
Pero, si difícil es encontrar trabajos bien remunerados para las mujeres con preparación, las que no la tienen enfrentan obstáculos que prácticamente las dejan fuera de toda posibilidad.
“Estas mujeres no tienen nichos de empleo como los hombres que, aunque tengan bajo nivel de educación, tienen áreas especializadas de empleos, en la construcción por ejemplo”, precisó.
La también profesora y economista Martha Quiñones subrayó que muchos de los despidos de la Ley 7 han afectado servicios dirigidos a las mujeres y lamentó que no se tengan cifras de cuántas fueron las despedidas del Gobierno.
“El peso mayor de los despidos del Gobierno son hacia las mujeres porque despidieron a las conserjes, a las trabajadoras sociales, a las psicólogas. No tenemos un número exacto porque el Gobierno todavía no sabe ni a cuánta gente botó”, expresó Quiñones.





