miércoles, 1 de febrero de 2012
Dos parejas de padres de la burguesía niuyorquina se reunen en un apartamento para discutir un violento altercado entre sus respectivos hijos. Este es el detonante de la obra God of Carnage de la dramaturga Yasmina Reza que ahora llega a la pantalla grande bajo la dirección de Roman Polanski, uno de los cineastas más apropiados para esta adaptación.
A lo largo de su carrera Polanski a denotado una fijación por colocar a sus personajes en situaciones claustrofóbicas, ya sea el aterrador apartamento en Repulsion o la mansión rodeada de agua en Cul-de-sac, entre otras localidades.
En Carnage, los cuatro protagonistas se ven prácticamente atrapados dentro del apartamento, con una de las parejas tratando infructuosamente de marcharse, como si se tratase de El ángel exterminador del clásico de Luis Buñuel.
El elenco es uno de ensueño: Kate Winslet y Christoph Waltz interpretan a “Nancy” y “Alan”, los padres del niño que agredió con un palo y le tumbó dos dientes al hijo de ”Penelope” y “Michael”, encarnados por Jodie Foster y John C. Reilly.
Mientras los cuatro intentan llevar la discusión de manera civilizada -hablando de qué fue lo que suscitó la pelea y cómo enmendar la relación entre sus hijos-, los ánimos se caldean rápidamente hasta llegar al punto de ebullición.
Del mismo modo que lo hizo Buñuel, Polanski dirige esta sátira en la que la fachada de sofisticación y los buenos modales de la aristocracia se van quebrantando poco a poco hasta que los adultos se transforman en simples niños malcriados. La comedia emana de ver cómo las alianzas entre estos personajes van cambiando: una pareja vs. la otra; hombres vs. mujeres; tres contra uno, y los ataques personales que se lanzan entre sí.
Cinematográficamente hablando, la dirección de Polanski no aspira a más que ser una muy teatral y centrada en un sólo escenario, por lo que las actuaciones tienen que tomar prominencia para entretener al público. Por suerte, el filme no extiende su bienvenida y tan sólo dura 79 minutos.
Waltz es irresistiblemente pedante como el abogado que no puede apartarse de su celular por un minuto; Winslet se luce como la dama cívica que sólo requiere de dos tragos de whiskey para revelar su verdadero ser; Reilly, el hombre trabajador que sirve de mediador en el grupo, ofrece las mejores carcajadas de la cinta; y Foster, como la histérica madre idealista que quiere salvar el mundo, también es un deleite.
Carnage es una amena comedia, corta y al grano, que invita a reírse de sus personajes y no sentirse mal por hacerlo.
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