miércoles, 21 de diciembre de 2011
David Fincher jamás ha hecho una película que se vea mal en la pantalla grande. Es un director compulsivamente perfeccionista que siempre le ha dedicado mayor atención a la estética de sus obras cinematográficas que a la parte dramática. Su acercamiento es distante, clínico, similar al de su colega Steven Soderbergh. Observar cualquiera de sus filmes es deleitarse en una clase maestra en dirección, aun cuando la historia que cuenta no sea de tu agrado.
Su forma de trabajar y su afinidad por material temáticamente oscuro lo hacían el cineasta ideal para la nueva adaptación hollywoodense del éxito literario de Stieg Larsson, The Girl With the Dragon Tattoo, el thriller que le ha dado la vuelta al mundo y fue llevado al cine tan reciente como en el 2009. Y mientras no cabe duda que la versión de Fincher es la más atractiva visualmente, su disfrute de ésta dependerá de cuán fresca esté la cinta original sueca en su memoria, si es que la vio.
The Girl With the Dragon Tattoo es un misterio bastante cautivante la primera vez que se ve gracias a su protagonista, la brillante/antisocial/bisexual pirata cibernética “Lisbeth Salander”, uno de los mejores personajes ficticios de los últimos años. La actriz Noomi Rapace la interpretó en Suecia con una actuación tan soberbia que parecería imposible superar. “Lisbeth” es el papel con el que sueñan la mayoría de las actrices jóvenes, al ser uno bastante complejo, introvertido y lleno de retos.
En Rooney Mara, Fincher encuentra la protagonista perfecta para este rol. Mara saltó a la fama con su pequeña pero memorable actuación en The Social Network y aquí se transforma en “Lisbeth” con una actuación sin inhibiciones y en un pleno control del personaje. Cada vez que está en pantalla resulta imposible apartar la mirada de ella. Gran parte de lo que hace a esta hacker tan interesante es el aura de misterio que la rodea, y Mara –al igual que Rapace- es una artista no muy conocida, por lo que el público no sabe qué esperar.
Sin embargo, los que sí han visto el filme sueco de Niels Arden Oplev quizás no podrán sacudir el deja vu que tendrán al ver a Fincher reciclar un material que ya vimos el año pasado. La trama es exactamente la misma: el periodista “Mikael Blomkvist” (Daniel Craig) es contratado en Suecia por un multimillonario (Christopher Plummer) para esclarecer la desaparición de su sobrina hace 40 años. Para ello, contrata los servicios de “Lisbeth” con quien desarrolla una relación tanto profesional como sexual.
El misterio central continúa siendo tan efectivo como lo fue la primera vez. El guión de Steven Zaillian lo elabora minuciosamente, permitiéndoles a los dos personajes principales su propio crecimiento dramático de manera individual antes de cruzar sus caminos. Bajo la impecable dirección de Fincher, la cinta posee una frialdad que jamás nos permite sentir simpatía por los protagonistas. El tono del largometraje es tan templado como su escenario escandinavo.
Al igual que en The Social Network, Fincher vuelve a contratar los servicios de Trent Reznor y Atticus Ross para componer la banda sonora. El resultado es sumamente atmosférico, a veces incluso invisible detrás de las crudas imágenes para servir en ocasiones como la única ventana que tenemos hacia los sentimientos de “Lisbeth”. La colaboración entre el cineasta y el dúo de compositores es uno de los mayores aciertos de la producción y esencial para la efectividad del mismo.
Si nota cierto grado de decepción en esta crítica, su perspicacia estaría acertada. Es una buena película, no me malinterprete, y su única falla es quizás haber llegado segunda. Pero para un director de la talla de Fincher, parece más un ejercicio de su parte para mantenerse en forma en lo que espera por aquél proyecto -como un The Social Network o Zodiac- que lo rete como artista y lo obligue a innovar. Dentro de su impresionante canon fílmico, The Girl With the Dragon Tattoo se siente como una versión liviana de Se7en.
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Yo no he leído las novelas ni he visto las películas originales. La de Fincher me interesa por Daniel Craig, pero me preocupa un poco que he leído en otros lugares que las escenas (por lo menos una de ellas) de violencia extrema hacia una mujer se presenta con un cierto sabor a sensacionalismo. No sé si es porque soy mujer pero ya estoy un poco cansada de las películas donde los directores se regodean en poner escenas super crudas de abuso físico y/o sexual a mujeres. Vale la pena aclarar que yo no estoy en contra del realismo y la crudeza de la violencia en el cine (después de todo, si creo que una pelicula es muy fuerte para mi pues no la veo y punto), pero hay veces que el tono o la manera en que se filman esas escenas rayan en la misoginia y hasta en lo salaz. No digo que ese sea necesariamente el caso con Fincher, pero me gustaría saber tu opinion al respecto, Mario.
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La verdad a mi me gusto mucho la versión original The Girl with the Dragon Tattoo porque no esperaba que fuera tan interesante, de hecho me gusto tanto que esta versión no me es atractiva como para verla en el cine. Además la otra es todavia tan reciente como para tener un remake.
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Fincher no ha escrito ninguna de sus películas, lo cual me imagino es inteligente. Odio los directores que se dan el guille de written, directed, edited,scored and acted by...bla bla La cuarta si es una aberración y la escribió lamentablemente Joss Whedon. Otro lowpoint que jamas será superado por mas que trate.
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Nunca entendó la fiebre por estas novelas. Creo que parte del exito fue el hecho de que el autor murió y que creo el personaje de la chica que era como un wet dream de un geek. La pelicula sueca primera me estuvo buena, pero las otras dos muy mediocres. La ultima , mas bien insoportable. Esta la dejo para HBO.





