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Cuando hay niños

 (Primera Hora / Archivo / Heriberto Castro)

viernes, 6 de noviembre de 2009
Rosa Escribano / Primera Hora

Es una realidad irrefutable. La llegada de los hijos traza una diferencia en la vida sexual de la pareja. Pero lo cierto es que la adaptación a esta nueva etapa no debe ser un factor que interfiera de manera permanente con la idea de continuar con una vida íntima plena.

En definitiva, “los hijos marcan un antes y un después en la sexualidad de la pareja”, menciona la psicóloga clínica Omayra Rivera Rivera. Con la llegada de éstos, “la pareja deberá entender que ya no son dos y que las formas, lugares y tiempo de la pareja pueden cambiar”. Sin embargo, “es importante señalar que cambio no significa ausencia, sino modificación de la sexualidad en la pareja”, señala con énfasis.

La doctora analiza, además, que “resulta muy normal que finalizado el día, ambos se sientan agotados y en lo único que piensen es en descansar”. En este sentido, las responsabilidades, tareas del hogar y obligaciones económicas aumentan, “por lo que ya no existe el tiempo de antes para estar juntos íntimamente”.

Aquí se incluye a las madres que acaban de dar a luz. “El cansancio, la pérdida de sueño, el sobrepeso en algunos casos”, además de otras condiciones físicas como consecuencia del embarazo (diabetes o alta presión) son algunas de las razones que, ligadas a las psicológicas (depresión, trastorno de ajuste, trastornos de ansiedad) pueden abonar a los cambios en rutina o estado anímico de la mujer”. Estos factores, a su vez, pueden afectar significativamente la sexualidad en la relación, añade la doctora y terapista de pareja.

¿cuántas veces es ideal?

La psicóloga aclara que “aunque la frecuencia de las relaciones sexuales puede disminuir, no debemos permitir que la rutina nos arrope”. Y especifica que “no existe una frecuencia en las relaciones sexuales que sea “aceptable”. Eso depende “de cómo era la sexualidad antes de que los hijos llegaran”.

Sin embargo, de continuar , “se debe buscar ayuda profesional para identificar qué otros aspectos pudieran estar afectando la relación”. Y advierte que “en toda pareja pueden existir periodos de menor frecuencia sexual, pero esto no significa que no puedan llevar una vida sexual plena”.

A su vez, menciona que aunque es natural la disminución en la frecuencia de las relaciones sexuales, lo cierto es que “más que el acto sexual que implique el coito, lo que más puede afectar a la pareja es la indiferencia”. Además, la pareja debe dialogar y revaluar si la llegada del hijo o los hijos le ha afectado significativamente la frecuencia”. De ser afirmativa la respuesta, “deben tomar acción y ver de qué manera pueden volver a su punto de partida o más o menos acercarse”.

Para que resurja el disfrute sexual

La pareja debe comprometerse a trabajar para retomar el rol de compañero sentimental, y no sólo el de padre o madre.

Separen tiempo para volver a realizar actividades que solían disfrutar antes de la llegada de los hijos, tales como salir a cenar, visitar amistades, ir al cine, etc.

En vista del tiempo para dedicar a los hijos, deben maximizar los momentos que compartan juntos, teniendo en cuenta la importancia de la calidad de tiempo versus la cantidad.

Existen muchas maneras de expresar la sexualidad, tales como a través de las caricias, los abrazos, los besos.

Recuerden la importancia de los detalles y de añadir chispa a la relación. Sorprender a tu pareja no es exclusivo de la etapa del noviazgo.

Asegúrense de tomar los cuidados para no ser sorprendidos por los hijos en el acto sexual. Cierra con seguro la puerta de la habitación. También, enséñales normas que incluyan pedir permiso antes de entrar a la habitación.

El bebé o el niño debe tener su propio espacio para dormir. No es recomendable que duerma en la cama con la pareja.