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Cuesta perdonar y sanar la relación

jueves, 11 de octubre de 2007
Libni Sanjurjo/Para Primera Hora

“Escabroso camino al perdón”.

El rechazo comienza a irrumpir... no soy suficiente para ti, piensa. El sentimiento desencadena a su vez en visitas frecuentes al salón de belleza o al gimnasio y repentinamente las conquistas amorosas se convierten en algo frecuente.

Pero el rechazo no llega solo. Simultáneamente se introducen las desagradables sensaciones que sobrevienen a la persona engañada.

Días, meses o hasta años antes, uno de los dos sentía insatisfacciones consigo mismo y, por consiguiente, decidió ser infiel.

Hoy, la relación parece haber llegado a su fin. Pero el perdón aparece como una puerta de salvación, aunque los dos -no uno- tienen que decidir entrar por ella.

Sin embargo, el camino hacia la restauración de la pareja por medio del perdón es “escabroso, bien cuesta arriba”.

Aun así, se “puede y se ha logrado, pero es una decisión de dos... para entrar en el proceso de sanación, los dos tienen que estar dispuestos”, sostuvo la consejera de familia y pareja Grisel López Mojica del Centro de Consejería Sendero de la Cruz en San Juan.

Según la especialista, la pareja tiene que decidir si quiere salvar su unión y luego reconocer -cada uno- los errores cometidos, ya que de lo contrario la relación será cargada por una sola persona. “(Comúnmente) tiramos la balanza a un solo lado, al que fue infiel”, dijo.

El perdón, entonces, entra en escena. “Cuando perdonamos, no te da amnesia”, explicó, al señalar que puede ocurrir una de dos cosas: perdonar y reconocer que el daño hecho ya no duele o perdonar, aparentemente, y reprochar la falta cada vez que surge un problema. “Perdonar implica que ya eso no me va a doler... pero si lo sacas como defensa no perdonaste”, destacó.

Indicó que hay personas que sin perdonar continúan con la relación a causa de sus hijos o la situación económica. Así que pasa el tiempo y la relación se disuelve cuando sólo ellos permanecen en la casa o la economía se mejora.

También comentó que hay personas que dicen amar a dos al mismo tiempo porque les gusta lo bueno de cada uno, ya que van en busca de lo ideal. “(Pero) eso no existe. Tienes que amar a una persona con sus virtudes y sus defectos”, subrayó.

“Se supone que tú no debes amar dos aguas. Tú tomas agua salada o dulce, dos aguas al mismo tiempo no puedes tomar porque te sabe amarga”, agregó.

Pero el camino escabroso puede evitarse. Hay que recordar el compromiso, contestarse por qué surgió el amor y reconocer que la otra persona no es perfecta. “Mejor hablar antes y accionar después... porque cuando hay comunicación dentro de una pareja las probabilidades de infidelidad son mínimas”, puntualizó.

Al respecto, el sexólogo clínico José Antonio Torres recomendó la innovación en la relación. Hay que hacerla, dijo, más interesante y emocionante. “Que haya siempre una buena comunicación cuando algo no te gusta o satisface”, subrayó.

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