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Culpable por darle puñetazo a Romero Barceló

Carlos Romero Barceló. (Archivo / Primera Hora)

viernes, 10 de octubre de 2008
11:37 a.m.
Nydia Bauzá / Primera Hora

El empresario Joseph Raymond Molina se enfrenta a cumplir entre tres y ocho años de cárcel, con derecho a probatoria, luego que el juez Abelardo Bermúdez Torres lo hallara culpable por el puño que le propinó al ex gobernador Carlos Romero Barceló.

Molina fue referido al proceso de evaluación sociopenal y adelantó que apelará el dictamen.  La lectura de sentencia se fijó para el 16 de diciembre.

Romero Barceló, por su parte, manifestó que se hizo justicia y que evaluará con sus abogados la posibilidad de entablar una demanda civil por los daños. La ex primera dama, Kate Donnelly, no estuvo presente en la lectura de sentencia porque se había ido a buscar uno de los nietos.

El banquero cubano enfrentaba un cargo de agresión agravada de tercer grado por golpear en el ojo izquierdo a Romero Barceló durante una discusión entre ambos el pasado 5 de febrero en el restaurante Pelayo, en el Condado. La disputa surgió mientras comentaban sobre las primarias presidenciales de Estados Unidos.

Temprano hoy había declarado en el juicio el oftalmólogo Federico Maestre, quien dijo que el también ex Comisionado Residente podría peder la visión en el ojo izquierdo como resultado del golpe.

Maestre, quien atendió a Romero Barceló después del incidente, dijo que Romero Barceló sufrió daño permanente en el área de drenaje del ojo, que ha desarrollado glaucoma y una catarata.

“El problema es crónico de este paciente y no se va a arreglar porque después que se dañan esta células no se pueden reparar”, señaló el médico.

“Es como si usted cogiera una pileta de su casa y la llenara de cemento”, mencionó Maestre para explicar la condición de presión intraocular elevada y glaucoma que padece ahora Romero Barceló.

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Mientras, en horas de la tarde habló en corte el empresario José M. López Areña, quien presenció la agresión del banquero a Romero Barceló.

“No me había dado cuenta hasta que una de las muchachas del restaurante Pelayo me advirtió que yo estaba sangrando por el brazo. Fui al baño y noté que tenía dos rayazos en el brazo”, dijo el testigo a preguntas de la fiscal Phoebe Isales.

López Areña, quien dijo que había ingerido tres tragos, declaró que recibió los golpes “del mismo puño que le dio Molina a don Carlos en la cara”. Sin embargo, la defensa trató de impugnar la credibilidad del testigo ya que en el vídeo de las cámaras de seguridad del restaurante que se volvió a pasar en sala se puede observar que al momento del forcejeo el brazo de Molina está por encima del testigo y éste alegó en corte que los rayazos habían sido en el interior del bíceps izquierdo.

El abogado Carmelo Dávila trató de establecer que era imposible que Molina lo agrediera en esa parte si su brazo estaba por debajo del acusado y era el brazo de Romero Barceló el que estaba entre ellos dos.

El testigo aceptó a preguntas del abogado que cuando intervino lo que hizo fue agarrar a Romero Barceló por detrás para separarlo y que no se interpuso entre ambos.

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