Veladas y Desveladas es la obra que le da nombre a esta nueva exposición de Dafne Elvira que se presenta, a partir de mañana, viernes 9 de mayo, en Galería Petrus. (Primera Hora / Gerald López-Cepero)
jueves, 8 de mayo de 2008
Adela Dávila Estelritz / Primera Hora
Como de costumbre, una plétora de personajes femeninos protagoniza la narrativa pictórica figurativa de Dafne Elvira. En esta ocasión, además de unas exóticas geishas -que, por primera vez, debutan en el elenco estelar de una muestra suya- el corazón de su nueva exhibición radica en la ubicua diafanidad de gasas, velos y mosquiteros estratégicamente distribuidos en sus cuadros.
Esta nueva exposición, que se titula Veladas y Desveladas, estrena mañana, viernes 9 de mayo, en Galería Petrus. La ocasión marca, además, el décimo aniversario de la artista con la galería y sus 20 años en el quehacer plástico.
Símbolos recurrentes
Las retahílas de papel con diseños antropomórficos, las lunas, las libélulas y, por supuesto, las transparencias convergen todas en esta muestra para asaltar nuestra imaginación con un raudal de significados que la artista deja a nuestra imaginación porque “tú te haces tu propia historia aquí. Yo no me puedo estar imponiendo y decirte esto es lo que es esto”.
Por otra parte, los intensos y brillantes colores con que Dafne trabaja sus cuadros son como una extensión de sí misma, ya que, según observa quien bien la conoce, al ver sus pinturas dice: “Ésa es ella porque ella se parece a sus cuadros”. Y es que Dafne, quien se inició en el arte creando “joyas escultóricas”, desde los 14 años se interesaba “en el color como un elemento fuerte y me gustaba”.
De hecho, el color es tan crítico para la artista que uno en particular, el azul ultramarino, es otro de sus símbolos repetidos. Representa lo que ella denomina “la hora azul”, ese momento en el día, “que es, casi siempre, entre las seis y pico (de la tarde), tirando para las siete, y es ese instante (en el día en que) del cielo veo un azul muy especial”.
Colores experimentales
Dafne Elvira, como muchos otros artistas, favorece unos colores más que otros. Pero, en el cuadro titulado “Esperando a Gustavo” -que es un homenaje a Gustav Klimt- la artista se aventuró a usar unos tonos poco usuales en ella. Y es que de las cajas de pintura que compraba, siempre le sobraban dos colores: lemon yellow y crimson. Para impartirles un matiz diferente, en este cuadro Dafne los mezcló con negro para producir “estos verdes y estas sangres”. Eso hecho, la artista no pudo resistir la tentación de darle a la obra “un toquecito” de su icónico azul ultramarino, que aparece en forma de un cetro o bastón que sostiene su personaje.
A lo que vinimos
Aunque todos los cuadros de Dafne atraen al espectador con la misma intensidad, inevitablemente nos acercamos a la obra que le da nombre a la muestra: Veladas y Desveladas.
Como muchas de las pinturas de la exhibición, ésta también, fue iniciada hace ya varios años. “Son obras que han tenido sus procesos. Ésta, la había dejado en una esquina y la retomé”, confesó cándidamente la artista. Veladas y Desveladas, prosiguió, “me sugiere muchas cosas. Veladas tiene que ver con las transparencias. También, te sugiere la palabra veladura, que es como se llama en la pintura cuando tú interpones colores con transparencias”.
El título de la obra también nos hace pensar en “lo que llamamos velada, que es una salida entre amigos, un compartir. O sea, que ya este ‘veladas’ me incluye muchas cosas”, añadió.
Por su parte, “desveladas” se puede interpretar, de acuerdo con la artista, como una descripción de las mujeres que viven en esta muestra y que no tienen velos. Pero, no satisfecha con esta explicación, Dafne se apresuró a advertir que, en la medida en que fuéramos admirando el resto de las obras, iríamos descubriendo “que hay muchas situaciones, que pueden ser la razón para un desvelo, para quitarte el sueño”. Motivo más que suficiente, pues, para regodearnos en sus pinturas.
Muchas mujeres, muchos tiempos
Las mujeres de la obra de Elvira podrían calificarse de atemporales porque se rehúsan a circunscribirse a un período de tiempo en específico. Hay unas que son, evidentemente, medievales y otras claramente isabelinas, hindúes o japonesas; mientras unas son modernas, otras son renacentistas y otras, aun, bizantinas. En fin, todas habitan en dimensiones alternas de una realidad que, aunque plagada de símbolos fabulosos, no deja de ser diáfana por su sencilla honestidad, como los velos y mosquiteros que vemos por doquiera.
“Veo a Dafne y toco palo”
Los cuadros de Veladas y Desveladas, como toda la obra de Dafne Elvira, están pintados con pintura de acrílico sobre planchas de madera. Y la artista, en un gesto tradicional en ella, diluye bastante el acrílico con agua para quitarle “la sensación de plástico”. Y mientras más lo diluye, de paso -y para fortuna nuestra- logra sus tan ansiadas veladuras.
Lo más trascendental es que, con su juego visual, Dafne encubre por aquí y revela por allá. Ésa es su particular manera de sugerir lo que, a lo mejor, ni siquiera está, y realzar lo que, de primera instancia, tal vez no hemos visto todavía.
Veladas y Desveladas abre desde mañana, viernes 9 hasta el lunes 19 de mayo, en Galería Petrus, situada en el #726 de la calle Hoare, esquina calle las Palmas, en Miramar, teléfono 787-289-0505.







