Sexología
viernes, 11 de marzo de 2011
El sexo anal es una práctica común entre las parejas heterosexuales, lo importante es que ambos estén de acuerdo. La mayoría de las parejas al menos una vez en su vida sexual lo han intentado. El coito anal para algunas parejas es algo divertido, que ayuda a matar la curiosidad o una aventura para añadir un elemento adicional a las relaciones sexuales. Además, es una alternativa ocasional al coito vaginal. Para otros, el sexo anal es un tabú, prohibido por sus creencias religiosas o considerado sucio, asqueroso, perverso y hasta doloroso. Todo depende de cada pareja. Esta práctica requiere de la confianza, capacidad de comunicación y paciencia entre la pareja. Nadie debe sentirse obligado a practicar sexo anal sólo porque su pareja se lo pida. El sexo para que sea divertido y satisfactorio debe ser compartido entre la pareja para que sea recordado como algo inolvidable.
La técnica para realizar el sexo anal debe ser dialogada de antemano. Lo ideal es que la persona a ser penetrada mantenga una buena higiene. Esto incluye utilizar algún enema o forma de limpieza intestinal. Como el esfínter anal es un área de muchas terminaciones nerviosas y de tejidos delicados, se está más propenso a desgarramiento. Por esto el sexo anal se debe realizar con lubricantes a base de agua, crema o gel lubricante no irritante.
La frecuencia y el ritmo del sexo anal deben ser más lentos y menos intensos que cuando se tiene sexo vaginal porque correría el riesgo de dañar los tejidos anales y fisuras que expondría a desarrollar más riesgos a bacterias, microorganismos e infecciones de transmisión sexual, incluyendo el VIH. Cabe destacar que el coito anal es una alternativa adicional para las relaciones sexuales, se debe realizar para actividades ocasionales, especiales, debido a que el ano no es parte del sistema reproductor, por lo que no está condicionado para el acto sexual.
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