Del amor y otros riñones

 
 
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Del amor y otros riñones

sábado, 18 de febrero de 2012
Arys L. Rodríguez Andino / Primera Hora

Los caminos de un señor turco han sido tan misteriosos que el Destino colocó en el interior de su esposa el riñón de su amante.

El macharrán

Mehmet Avci, un macharrán de Turquía con tendencia a la promiscuidad o, por lo menos, a los “amores libres”, estaba casado y, al mismo tiempo, mantenía una relación sentimental con otra mujer.

Sí, el caso típico de chillería que es una epidemia en el Caribe.

La esposa

Melihat, su esposa, llevaba más de 12 años en tratamiento de diálisis y llegó el momento en que necesitaba un trasplante de riñón.

Con lo difícil que puede resultar la disponibilidad de un órgano compatible, resulta que el riñón para Melihat estaba más cerca de lo que ella pensaba.

La amante

No se sabe cómo fue, pero en algún momento Ayse Imdat, de 34 años, conoció un hombre del que aparentemente se enamoró. La historia publicada en un diario turco y reseñada por múltiples medios no abunda sobre si el individuo le advirtió desde el principio que era casado.

Del fruto de ese amor, presumiblemente clandestino en sus inicios, nació una hija. La relación parece que es bastante, estable porque ya llevan cinco años juntos.

El trasplante (y sangre)

En una de las crisis de salud de la esposa, la mujer necesitó una transfusión de sangre. ¿Y de quién le pusieron? Pues de la amante. Con un espíritu generoso, Ayse donó de eso que le corre por las venas.

Con tres diálisis por semana, la mejor posibilidad de una calidad de vida para Melihat residía en un nuevo riñón; bueno, usado, pero nuevo para ella. Allí apareció, otra vez, la dadivosa amante.

Ella, con mucho candor, dice que lo hizo por el deseo de ayudar a la esposa del hombre con quien mantiene una relación. No mencionó si el desinteresado regalito era para mitigar la culpa de janguear con el marido de otra.

La esposa recipiente del riñón y de los cuernos afirmó que ella no hubiera pedido un favor así, pero le agradece a la amante de su marido por haberlo hecho.

Ahora andan los tres de lo más contentos. Melihat está como coco con su nuevo riñón, el macharrán sigue con dos mujeres y la amante puede estar tranquila porque, por ahora, el padre de su hija no quedará viudo, lo que le evita la posibilidad de casarse con él.

En el fondo ella debe saber que no vale la pena casarse con un tipo así y, si lo hace, mejor que le toque una amante como ella, desprendida de sus órganos.