Un grupo de estudiantes celebraba la salida del presidente de la UPR, José Ramón de la Torre. (Primera Hora / Gerald López-Cepero)
sábado, 12 de febrero de 2011
Maritza Díaz Alcaide y Francisco Rodríguez-Burns / Primera Hora
Pedirle al Superintendente que sacara la Policía de la Universidad de Puerto Rico le costó el puesto al presidente de la UPR, José Ramón de la Torre.
Éste había accedido a la petición que le habían hecho el jueves profesores y empleados de la institución de evitar un baño de sangre en la Universidad de Puerto Rico y, ese mismo día, le envió una carta al superintendente José Figueroa Sancha instruyendo el retiro de la Uniformada de la UPR.
En la noche del jueves, el Presidente se reunió con los síndicos nombrados por el Gobernador Luis Fortuño y éstos objetaron su posición.
A pesar de la autoridad del Presidente para decidir sobre la presencia o no de la Policía en la Universidad, Figueroa Sancha no le hizo ningún caso, a tal punto que ayer ningún agente fue removido de los recintos.
La presidenta de la Asociación Puertorriqueña de Profesores Universitarios, María Gisela Rosado, dijo que habló ayer con De la Torre y éste le confió que quienes más insisten en que la Policía se quede en la Universidad son Fortaleza y la rectora del Recinto de Río Piedras, Ana Guadalupe.
Sobre ésta última, se dice que podría sustituir a De la Torre y que, si eso se da, la Rectoría podría recaer en el decano de Ciencias Naturales.
Ayer también se mencionaban como posibles sustitutos al ex presidente de la UPR, José Manuel Saldaña, y al profesor de Naturales Manuel Gómez.
Anteriormente había sonado el rector de Mayagüez, Miguel Muñoz, y Angie Varela.
Ayer, en la UPR, la renuncia de De la Torre era un secreto a voces. El día antes el Presidente le había enviado a Figueroa Sancha su carta pero, las 5:00 de la tarde de ayer, la presidenta de la Junta de Síndicos, Ygrí Rivera, señalaba que el funcionario y ella siempre habían estado de acuerdo en que la Policía se quedara en la Universidad.
“Hasta anoche, él y yo pensabámos que la Policía debían permanencer en la UPR”, dijo.
Tanto Rivera como el Gobernador alegan que no sabían de la dimisión de De la Torre; que no había llegado ninguna carta oficial.
“No sé (si seguirá siendo el presidente de la UPR). Los rumores pueden tener alguna veracidad, en el sentido de que él no quiere estar aquí (en la UPR), pero es porque lo ha hecho voluntariamente. Nadie le pidió la renuncia”, llegó a señalarle a Primera Hora la presidenta de la Junta de Síndicos.
Ésta también “desmintió” el encontronazo que se habría suscitado el jueves en la noche entre ambos por el tema de la Policía.
De la Torre -hasta el jueves hombre fiel a las políticas del Gobierno central- no ocultó en carta de renuncia su resquemor hacia Luis Fortuño.
En la misiva, sostuvo que recibió apoyo y respaldo del presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz, al crear el Fondo de Becas, “única ayuda que recibió la Universidad este año”.
Expresó agradecimiento hacia Ygrí Rivera y “hacía gran parte de la Junta de Síndicos”.
La Junta designó anoche al vicepresidente de investigación y tecnología de la UPR, José Lasalde, como presidente interino, hasta el lunes.
Se supo que Rivera prefería para el puesto a la vicepresidenta de asuntos académicos, Ibis Aponte.
De todos modos, la sucesión interina se dilucidará el lunes y también, a petición de varios miembros del órgano, ese día también se tocará el tema de la presencia de la Policía en la institución.
La salida de De la Torre de la UPR tuvo variadas reacciones entre la comunidad universitaria.
“Qué bueno que pudo reinvindicarse antes de irse”, clamó anoche Rosado, quien manifestó que “ahora serán otros los que se llenarán las manos de sangre si la permanencia de la Policía culmina en una desgracia”.
El movimiento estudiantil celebró la renuncia.
El liderato universitario de Río Piedras aseguró, sin embargo, que el retiro del funcionario no necesariamente representará un cambio en la política de la institución.
“De la Torre nunca demostró tener la capacidad para dirigir una organización tan compleja como la Universidad de Puerto Rico”, dijo el portavoz del Comité de Representación Estudiantil, Ian Camilo Cintrón.
Del mismo modo, Giovanni Roberto indicó que, independientemente del funcionario que ocupe la Presidencia, la gerencia universitaria tiene que darles marcha atrás a las medidas que ha tomado para conjurar la crisis económica de la institución.
“Uno se alegra que personas tan nefastas se vayan, pero esto no significa que sus políticas desaparecerán; todo lo contrario, se podrán reforzar”, dijo.
La estudiante de comunicaciones Alicia Petru Gerena, mientras tanto, le atribuyó la renuncia del Presidente a la lucha estudiantil.
La partida de De la Torre era una que se venía anticipando desde hace algún tiempo.
Se sabía que el Gobierno hacía movimientos en la dirección de buscarle un sustituto, pese a que él se había acomodado, hasta el momento, a los reclamos de las altas esferas de poder de la UPR y de la Administración Fortuño.
De la Torre había alcanzado la Presidencia con el concurso de un equipo de trabajo, que luego le dio de lado.
Mucha de la gente que lo apoyó en la UPR luego lo combatió por su apego a las posturas más conservadoras de la Junta de Síndicos y del Gobierno central.
El funcionario se va en uno de los momentos más críticos que ha vivido la UPR en su historia reciente. El Recinto de Río Piedras está sitiado por la Policía desde que se inició una huelga estudiantil.
Diversos sectores universitarios también temen que haya un plan para achicar la institución, y “sacar de la UPR todo lo que huela a humanismo”, comentó la presidenta de la APPU.
Teresa Canino colaboró con esta historia.





