Barea disfruta ser papá
Su tesoro Sebastián José le cambió la vida a José Juan Barea desde el momento en que nació.

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 13 años.
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Hace dos veranos atrás, José Juan Barea apenas terminaba su gira de celebración tras ganar su primer campeonato de la NBA con los Mavericks de Dallas cuando se enteró de que se convertiría en padre, producto de la relación sentimental que tenía en ese entonces con la modelo y actriz Zuleyka Rivera.
Inicialmente, no sabía qué pensar. No sabía qué esperar.
Pero una vez Sebastián José nació, un 17 de febrero de 2012 – coincidiendo con el natalicio del astro baloncelista Michael Jordan–, comprendió lo que hasta ese momento no había podido descifrar: su vida cambiaría por completo.
Dejaría de ser un “yo” para convertirse en un “nosotros”.
“Desde el momento en que vi a mi bebé por primera vez, mi vida se transformó. Es un sentimiento difícil de explicar porque ya no piensas solo en ti, en lo que tú quieres, sino que tu hijo se convierte en el centro de tu universo. Desde que Zuleyka dio a luz y la enfermera lo puso en mis brazos para que yo lo cargara, todo cambió. Es una bendición”, recordó Barea al platicar con Primera Hora sobre su segundo Día de los Padres al lado de su retoño.
A pesar de su reciente separación de Rivera, Barea continúa viendo a su hijo con alguna regularidad, especialmente ahora que está en temporada muerta en la NBA. Y este fin de semana lo tendrá a su lado para disfrutárselo junto con su familia.
“Sebastián José está todo el tiempo en mi mente. Y cuando estoy con él, para mí es lo mejor del mundo. Cuando estamos juntos, el tiempo es para él y para mí solamente. Es mi centro de atención”, dijo Barea.
“En un día normal que tenga con él, desayunamos juntos y nos vamos para la playa o la piscina, porque a él le encanta el agua. Quién sabe si de ahí sale un nadador. Luego, nos bañamos juntos, le doy su comida y nos acostamos a dormir una siesta. Hacemos todo juntos”.
“Otras veces nos vamos de shopping o nos quedamos en la casa jugando algún deporte. Le encanta el baloncesto y el balompié. Ya corre bastante, así que suele tener muchas energías para gastar (se ríe)”.
De hecho, Barea afirma que su primogénito se parece mucho a él en su afán deportivo, así como en su apetito y su sentido del humor.
“Es una chulería, es bien juguetón y se pasa riéndose todo el tiempo. Además, come de todo; le encantan las frutas, especialmente las fresas, y le fascina el arroz con habichuelas. Está bien alimentado y fuertecito. Creo que en todo eso se parece al papá”, dijo Barea entre risas.
“Yo trato de disfrutármelo al máximo cuando está conmigo porque no puedo verlo todos los días. Mi meta es tratar de verlo, al menos, dos veces al mes aun en temporada de NBA. Ya veremos”.

