No es lo mismo con guitarra que con violín.

Si alguien desea apuntar hacia la clave del resurgir de los Indios de Mayagüez no tiene que mirar mucho más lejos que al base Kevin Hamilton.

Y es que por los primeros 15 partidos de la temporada regular, los Indios jugaron para 7-8, rondaban por los caminos de la mediocridad y figuraban últimos en la liga a nivel de asistencias colectivas con solo 11.9 por juego.

Pero tras la llegada de Hamilton, los Indios juegan para 7-1, siendo parte crucial de su racha reciente de ocho victorias al hilo y ayudándolos a promediar 18.6 asistencias colectivas desde su entrada a cancha el pasado 5 de mayo.

“Este es un equipo con mucho talento. Quizás solo faltaba alguien que controlara un poco más la ofensiva, que tomara buenas decisiones en el juego a media cancha y que empujara el balón en transición. Eso es lo que traigo a la mesa y ahí es donde he podido ayudar”, dijo Hamilton a Primera Hora.

Ayudando a la causa también está el hecho de que inicia junto a Cliff Durán, otro armador de 6'4” de estatura al igual que él, lo que provee aún mayor versatilidad al ataque de los Indios.

“Durán y yo somos combo guards. Ambos podemos traer el balón, armar la ofensiva y anotar. Es nos facilita la vida porque nuestros rivales usualmente tienen a alguien específico para ponerle presión al armador. Contra nosotros es otro cantar porque tienen que preocuparse por dos manejadores, por dos creadores”, dijo Hamilton.

“Y eso sin contar con Danilo Pinnock, que también contribuye en esa faceta de manejo de balón y creación de jugadas, lo que es un problema de pareo para los cuatro del equipo contrario”.

Además, desde la entrada de Hamilton, los Indios también defienden mejor colectivamente, limitando a sus rivales a 75.1 puntos por juego en los pasados ocho partidos.