Carlos Emory deja una huella

Por Raúl Álzaga / ralzaga@primerahora.com 06/29/2013 |
Deleita al público casero con sus donqueos y una asfixiante defensa.
CARLOS EMORY  lino.prieto@gfrmedia.com  

Arecibo. En apenas una temporada con los Leones de Ponce, Carlos Emory es uno de los jugadores más queridos del equipo.

Y es que, para la fanaticada leona, no es difícil cogerle cariño a un atleta sobresaliente que durante casi todos sus juegos caseros deleita con espectaculares donqueos y una asfixiante en defensa.

“Ese es mi estilo de juego, correr más rápido que mis oponentes, saltar más que ellos y hacerles la vida difícil con mi defensa”, dijo Emory, quien en su primer juego de playoffs en el Baloncesto Superior Nacional (BSN) terminó con un doble-doble de 12 puntos y 11 rebotes durante la victoria de los Leones sobre los Capitanes de Arecibo, 88-68.

Claro, saltar, correr y presionar en defensa no lo es todo y, para ello, Emory ha tratado de hacer ajustes en el camino durante la temporada en Ponce.

“Contrario a la NCAA, donde puedes hacer lo tuyo a base de velocidad y despegue, aquí el juego es más mental y más físico. Diría mucho más físico. Tienes que estar preparado para eso”, confesó Emory, quien promedió 7.1 puntos y 3.1 rebotes en 17 minutos por juego viniendo del banco durante 29 partidos de temporada regular con Ponce.

“Aquí también tienes que poner en mayor ejecución tu IQ de baloncesto, estudiar a tus oponentes a nivel individual y colectivo. Requiere madurar rápido a otro nivel de baloncesto”, agregó.

Emory, que nació en Bloomington, Minnesota, pero cuyo padre se llama Carlos Ramos y cuyos abuelos paternos vienen de Santurce, apenas habla español, pero lo entiende bastante y le encanta la comida boricua.

“Estoy fascinado aquí. Realmente me estoy disfrutando esta experiencia de jugar en Puerto Rico. Me encanta la comida aquí y estoy en un buen equipo”, dijo Emory.

 
Carlos Emory deja una huella

En apenas una temporada con los Leones de Ponce, Carlos Emory es uno de los jugadores más queridos del equipo.


De ser posible, el canastero de 6’5” de estatura le gustaría reciprocar ese amor por Puerto Rico vistiendo la franela del Equipo Nacional en un futuro cercano, para lo cual se está preparando.

“Si la oportunidad surge, quiero estar ahí. Ahora estoy ocupado con los Leones y ese es mi enfoque, pero me encantaría tratar de ganarme un puesto si me invitan”, dijo Emory.

“Ese debe ser el sueño de cualquier atleta, jugar para su Equipo Nacional. Iría a allí a jugar duro y luego ver qué puertas se abren”, concluyó.