Carlos Rivera vive un sueño

Por Primerahora.com 07/24/2013 |
Carlos Rivera (izq.) promedió 4.8 asistencias por partido en la temporada regular con Ponce, el total más alto de su carrera en el Baloncesto Superior Nacional. (carlos.giusti@gfrmedia.com)  
Está en su segunda final corrida con dos equipos distintos.

Ponce. Si ganar un campeonato es difícil, lograr dos es más complicado aún.

Sin embargo, estar en dos series finales consecutivas, pero con equipos distintos, es una gesta de la cual no muchos jugadores pueden alardear.

Carlos Rivera está en una racha personal que podría ser la envidia de cualquier baloncelista al sumar dos títulos en el BSN (Arecibo 2008 y Mayagüez 2012), además de tener en su resumé un cetro de la Liga de México, el cual consiguió en el 2012 con los Halcones Rojos de Veracruz.

El base de los Leones de Ponceno quiere que la racha se acabe en esta serie final del BSN contra los Piratas de Quebradillas.

“Espero que sí. Ganamos en México (Veracruz), luego en Mayagüez. Esperamos que (la racha) continúe aquí en Ponce”, dijo Rivera al conversar con primera Hora.

Rivera reconoció que atraviesa por una seguidilla de triunfos que no muchos jugadores han podido saborear, por eso aprovecha al máximo esta nueva oportunidad con los Leones.

“Es una bendición que me ha dado Dios estar en una final en dos años corridos con diferentes equipos. Ponce es una ciudad que se está gozando cada partido y estamos echando el resto aquí”, indicó Rivera, quien en la fase regular promedió 11.2 puntos y 4.8 asistencias en 34 partidos para los selváticos.

Al igual que en la pasada temporada con Mayagüez, cuando los Indios sorprendieron con su título, Rivera se encuentra en una situación similar con los Leones, que muy pocos pronosticaron que estarán en la final al inicio de la temporada. Ponce llevaba dos años sin jugar, y en el caso de Mayagüez nunca había subido al trono.

“La gente se lo disfruta mucho. El campeonato en Mayagüez fue grande porque nadie se lo esperaba, pero con este equipo (tampoco) nadie esperaba que estuviéramos en la final”, subrayó el canastero de 30 años.

Ambas experiencias finalistas, junto con los cetros de Arecibo y Veracruz, han logrado que Rivera haya madurado como jugador.

“Cuando una pasa por experiencias como esta, de series finales, de postemporada, uno va aprendiendo. Se adquiere esa experiencia y hay que disfrutárselo”, concluyó Rivera.