Eternos monarcas de Canóvanas

Por Raúl Álzaga / ralzaga@primerahora.com 10/14/2013 |

Canóvanas. Hacía mucho tiempo que no se reunía tanta gente en la plaza de este pueblo.

Pero anoche, durante la conmemoración del aniversario número 30 del primer campeonato de sus Indios en el Baloncesto Superior Nacional y como parte del Festival del Sombrero, el pueblo de Canóvanas cogió vida otra vez para rendirle homenaje a sus héroes de antaño y recordar buenos tiempos.

A pedidos del organizador Ramón Meléndez, desfilaron allí ex jugadores de aquella edición de los Indios como Bernardo Figueroa, Héctor Olivencia, Ramón Ramos, Félix Rivera, Jorgito Rivera, Roberto “Cachegua” Medina y Richie Declet, así como Anaís y Angeliz Cruz en representación de Angelo Cruz y Mayi Rosa a nombre de su fenecido esposo Miguel “Mite” Pizarro.

Hasta el ex apoderado Félix Irizarry llegó allí en camilla para decir presente en la emotiva actividad, que incluyó diversas anécdotas del historiador Francisco “Paquito” Rodríguez, entre ellas el reclutamiento de Ramón Ramos y de Angelo Cruz.

“A Ramón, que es de La Central en Canóvanas, lo firmamos ese mismo año de 1983 cuando cursaba la escuela intermedia Antonio R. Barceló. Recuerdo que Irizarry lo firmó tan pronto se enteró que el equipo de Fajardo había visitado la casa de Ramos para reclutarlo”, recordó Rodríguez, quien pertenecía a la gerencia del equipo en aquel momento.

“En el caso de Angelo, me acuerdo que teníamos derecho a dos ‘nuyoricans’. Ya teníamos a Félix Rivera, más habían dos más de 6’5” y uno de 5’9” (que era Angelo) que estaban en consideración. (Jenaro) “Tuto” Marchand los vio y dijo “Estoy seguro que al que hay que firmar es al MOJÓN de 5’9”. Y no se equivocó.”, agregó Rodríguez entre risas.

Era un equipo de mucho talento, estatura y profundidad en el banco, pues además contaba con el capitán Charlie Bermúdez, que anoche fue el gran ausente. De hecho, Olivencia afirma que de no haberse impuesto una regla de ‘reservas’ a partir del 1985 que solo permitía a los equipos a retener a seis de sus jugadores cada año, los Indios hubieran tenido una dinastía.

“Este equipo ganó los campeonatos de 1983 y 1984, pero pudimos haber ganado cuatro o cinco, como llegaron a hacer Bayamón y Santurce. Había un talento enorme y una gran química. Teníamos de todo”, recordó Olivencia, quien llegó a Canóvanas en el 1983 como parte de un triple cambio con Ponce y Río Piedras en el cual Ángel “Cachorro” Santiago fue cedido a los Leones.

“Fui la pieza que faltaba para el campeonato y fui bien recibido cuando llegué. Teníamos un equipazo con Angelo, Charlie, Bernardo, Félix. Fueron grandes momentos y estoy bien contento de haber podido rememorar esos recuerdos con alguno de esos compañeros aquí hoy. Ha sido una noche bien emotiva”.

La parte más emocionante de la velada fue al final de la actividad, cuando se pasó un video con varios momentos memorables de aquel equipo campeonil.

Fueron memorias que avivaron las huestes en la plaza de Canóvanas y arrancaron vítores y aplausos a granel, como si desearan vivir otra vez una alegría de esa magnitud.