“Felo” Rivera: Ingeniero del básquet-VÍDEO

Por Pablo J. Maldonado / pablo.maldonado@primerahora.com 08/17/2013 |
Aunque es natural de Caguas, “Felo” Rivera se apasionó del baloncesto viendo juegos de los Piratas de Quebradillas, equipo del cual es ahora apoderado en el BSN. (vanessa.serra@gfrmedia.com)  
En sus años como apoderado y líder del BSN y la Selección, Félix “Felo” Rivera ha querido implantar lo que aprendió en la empresa privada como ingeniero químico.

En su segunda temporada como apoderado de los Piratas en el Baloncesto Superior Nacional (BSN), Félix “Felo” Rivera puede ser ahora mismo una de las personas más queridas y populares de Quebradillas.

Tras una larga espera de 34 años, uno de los equipos más populares y con los fanáticos más fieles conquistó el campeonato nuevamente el pasado 29 de julio.

Detrás de esa celebración está Felo, un cagüeño que ahora también se siente como en su casa, en Quebradillas.

El ingeniero químico y empresario ha estado ligado al baloncesto toda su vida y compartió con Primera Hora parte de sus experiencias, siempre con su habitual honestidad.

 
Autorretrato: Félix Felo Rivera

En sus años como apoderado y líder del BSN y la Selección ha querido implantar lo que aprendió en la empresa privada como ingeniero químico.


¿Cómo nace su amor por el baloncesto?

Yo empecé joven en Caguas en las categorías menores, desde novicios, a los 14 años. Lo que pasa es que yo entré a la escuela a una edad temprana y me llevaron rápido en la escuela en los grados primarios y entré al Colegio (Recinto Universitario de Mayagüez) a los 16. Llevaba tres años jugando en categorías menores, en Caguas.

Un día estaba practicando en la cancha del Colegio (RUM), y el entonces dirigente de los Gallitos de Isabela lo invitó a jugar en el equipo de la categoría juvenil.

Eso fue en 1970 y, mientras Rivera ganaba el campeonato juvenil con los Gallitos, tuvo su primera experiencia con el baloncesto quebradillano.

“Se estaba jugando la final en Superior de Quebradillas y Bayamón, y fue el primer campeonato pirata. Yo me vivía los juegos locales de los Piratas. Vi aquel ambiente y dije: ‘Yo tengo que jugar ahí. Esto es lo que quiero hacer. Esto me gusta’. Aquella cancha llena, la pasión que se sentía en Quebradillas; y desde ese momento, se me metió esa espina”, narró el apoderado.

Luego de participar en las categorías menores y universitarias, Felo jugó en el BSN por tres temporadas. Su carrera en el tabloncillo había finalizado por una seria lesión de rodilla, pero no su vínculo con el baloncesto organizado.

Rivera, luego de trabajar en Estados Unidos, se hizo cargo de los Criollos de Caguas en 1998.

“Yo estuve viviendo en Estados Unidos. Trabajaba en Johnson & Johnson y regreso a Puerto Rico en el 1997. El alcalde –que en paz descanse– Ángel O. Berríos me llama, sabe que estoy en Puerto Rico, sabe la trayectoria mía de atleta y de coach y me llama a la oficina y me dice: ‘Felo, cómprame el equipo porque yo no puedo seguir como alcalde y apoderado’. Entramos en conversaciones y la vena se volvió a prender. Lo compré y, desde el 1998 hasta el 2008, lo tuve todos esos años”.

El momento cumbre de la franquicia criolla llegó en 2006, cuando ganó su primer título nacional en 37 años.

“El campeonato de 2006 lo logramos con un equipo que se fue haciendo poco a poco. Tuvimos que recesar en el 2005 por unos compromisos míos de trabajo y la franquicia estaba en ciertos problemas. Llego al 2006 con un equipo nuevo y logramos el campeonato”, rememoró.

Al mando del BSN y la Selección

En el 2008, Rivera, un amante de los proyectos grandes, se convirtió en presidente del BSN y en gerente general del Equipo Nacional, uno de los conjuntos más importantes en el deporte puertorriqueño.

Sin embargo, su visión y experiencia empresarial, que le sirvieron para dirigir el destino de los Criollos, no encontró buena recepción entre los apoderados de la liga.

“Yo soy una persona que trabajo con muchos proyectos grandes, complicados, a lo largo de mi carrera. En mi trabajo en Johnson era responsable de 2,000 empleados y siete plantas alrededor del mundo. Tenía a cargo dos billones de pesos. Era el presidente de operaciones de Johnson & Johnson en Estados Unidos”, sentenció Rivera al explicar que un controversial contrato comercial con Jordan Brand, de la famosa marca deportiva Nike, no fue lo que precipitó su salida de la presidencia del BSN.

Rivera entiende que ese contrato era algo sencillo, una excelente oportunidad de mercadotecnia tanto para la liga como para la Selección, pero fue malinterpretado.

“Pero eso no fue el problema principal. El problema fue que yo traté de poner mucha disciplina en el BSN... una disciplina que haga que el producto sea de alta calidad”, expresó el ingeniero químico, quien explicó que aprendió lo que es disciplina al estar encargado de fabricar medicamentos que “si no se hacen bien pueden costarle la vida a una persona”.

Cuando tomó las riendas del BSN, en medio de la crisis económica local y mundial, franquicias importantes como las de Arecibo y Ponce amenazaban con no jugar en el torneo “y logramos que Ponce y Arecibo jugaran”.

Sin embargo, los logros y la visión de una mejor mercadotecnia fueron rechazados por la mayoría de los apoderados.

“No estaban receptivos a ese tipo de idea. Estaban receptivos a otro tipo, más estándar, no con el tipo de disciplina que tratamos de imponer. Eso hizo que no fuera compatible mi estilo de gerencia”, relató.

El empresario añadió que “el problema que tiene el BSN es que los apoderados tenemos que competir por dos horas todas las noches. Las otras 22 horas somos socios. Pero esa parte no todos la tienen presente. Lo importante es la liga, porque, por ejemplo, Quebradillas no es más importante que el BSN”.

Cagüeño Pirata

Cuando Rivera decidió renunciar a la presidencia del BSN y a la gerencia de la Selección, estuvo tres años alejado formalmente del baloncesto organizado, en un “retiro temprano”. Para la temporada del 2012 tomó las riendas de los Piratas que, curiosamente, había sido la franquicia de Caguas, que había liderado.

¿Fue fácil regresar al BSN?

No se me hizo fácil porque es volver a arrancar algo que ya había completado –ya tenía mi campeonato, ya había hecho varias cosas–, pero la gente en Quebradillas me llamó muchas veces e insistió. Al principio no estaba muy receptivo porque sabía que, primero, no es mi pueblo... es lejos... complicado... y las expectativas son altísimas. Venían de dos series finales y una semifinal… pero no fue difícil convencerme. Un par de reuniones y ya estaba haciendo cheques (ríe).

Para la temporada de 2013, Felo tuvo que tomar una decisión que lo podía afectar en el plano personal. En un vestuario -con muchos problemas entre sus principales jugadores- el apoderado decidió cambiar de equipo a su pupilo, el centro Peter John Ramos.

¿Fue difícil tomar una decisión como la de dejar fuera del equipo a Peter John Ramos, quien ha estado bajo su tutela por tantos años? ¿Negocios son negocios?

Ahí no es tan fácil decir business is business. La relación con Peter es bien especial. Yo lo tengo desde los 14 años y ha estado totalmente bajo mi tutela y de mi familia, porque mi familia le dedica mucho tiempo a Peter. La parte sentimental es bien complicada porque todos queremos mucho a Peter y sabemos que el año de Peter no fue el mejor. Pero sigue siendo parte de la familia. Entonces, estamos compitiendo y no es fácil. Esa relación se hace un poco complicada.

“Obviamente, hay que entender su lado, ganó Quebradillas sin Peter. Eso es una realidad y eso pica, porque tú eres un ser humano y lo sientes. Pero la relación sigue ahí, lo estamos ayudando”, dijo Rivera, emocionado.

Después de la salida de Caguas y de la presidencia de la liga, ¿este campeonato es una reivindicación personal?

No. Reivindicación no es. Esto es diversión. Yo me siento bien por el pueblo de Quebradillas. En verdad esto es por Quebradillas. Aquí, todo este trabajo se hizo para esos fanáticos, que son fanáticos de verdad, que han seguido el BSN por muchos años, que es una franquicia de los miembros originales del BSN; es un orgullo ser pirata y para mí es un orgullo representar a los Piratas.

En estos momentos, Rivera ya piensa en la próxima temporada del BSN y habla sin chistar de las ideas que ha tenido y aún le gustaría impulsar para el desarrollo del baloncesto boricua.

A fin de cuentas, un visionario nunca abandona su norte y Felo, al parecer, no abandonará el baloncesto.