NBA: el dinero no garantiza éxito

11/05/2012 |
Dwight Howard, Kobe Bryant y los Lakers de Los Ángeles perdieron sus primeros tres partidos de la temporada. Es la primera vez que Bryant empieza en 0-3 en su carrera.  (AP / Gus Ruelas)  
Adquirir jugadores con grandes contratos sin pensar en asuntos como química y estilo de juego puede resultar aún más oneroso.

Abrir la cartera y armar un equipo a puro billetazo podría ayudar a mejorar las posibilidades de un equipo de llegar lejos en playoffs y hasta ganar un campeonato.

Aún así, no hay garantía de que eso suceda. Pregúntele a los Yankees de Nueva York y a los Medias Rojas de Boston este año en las Grandes Ligas.

En la NBA , podría darse un fenómeno parecido esta temporada. Equipos como los Lakers de Los Ángeles, los Nets de Brooklyn y, en menor proporción, los Timberwolves de Minnesota, no escatimaron en recursos esta pretemporada para intentar confeccionar un equipo que los lleve a alcanzar metas altas.

Pero, ¿lo lograrán?

El tema de los Lakers es el más sonado, no solo por la tradición ganadora de este equipo, sino por los jugadores envueltos y los sacrificios para obtenerlos sin tomar en cuenta aspectos fundamentales como química y estilo de juego.

Para traer a Dwight Howard desde Orlando y Steve Nash desde Phoenix, los Lakers hipotecaron su futuro al ceder tres turnos de primera ronda, salieron de Andrew Bynum y quedaron sin flexibilidad en el tope salarial para armar un banco de reservas decente. Todo esto arriesgándose a perder a Howard en la agencia libre en el verano de 2013.

El problema es que, en los deportes colectivos, a veces la suma de las partes no necesariamente equivale a un mejor desempeño, y esto es lo que se ha visto durante el inicio de 0-3 de los Lakers.

Algunos apuntarán a la lesión de Nash o a que hay que dar tiempo a que el sistema de juego del dirigente Mike Brown produzca resultados. Pero la realidad es que se vislumbra difícil que Nash y Howard encajen juntos en un mismo sistema con Kobe Bryant.

Nash está acostumbrado a un estilo de juego donde él es el principal manejador, sale de un pick-and-roll, penetra al canasto, atrae defensa y saca la bola a tiradores de tres o a un hombre grande y versátil que corta al canasto o tira a media distancia (como lo hacía con Amare Stoudemire).

Bryant no suele tirar saliendo de cortinas o escondiéndose en una esquina como lo hacían los ex compañeros de Nash en las filas de los Suns de Phoenix, sino que prefiere crear sus tiros casi exclusivamente en el uno contra uno.

Howard, a su vez, no tira a más de 10 pies del canasto, por lo que el pick-and-roll con Nash sería limitado. Tampoco habría pick-and-pop como hacía Nash con Stoudemire o con Channing Frye.

En defensa, el problema es peor aún, pues Nash no es el mejor defensor y Howard suele meterse en problemas de faltas con frecuencia. Ahora con Nash quedando un paso atrás de sus rivales, Howard tendrá que cubrir huecos más a menudo y, por ende, caerá más temprano en faltas.

Todo esto sin mencionar que el grupo de reservas es casi inservible, que no hay tiradores bonafide a distancia aparte de Jodie Meeks, que no hay atletas elite que defiendan en las alas y que Bryant muchas veces querrá ponerse la capa de “Superman” a sus 34 años para tratar de salvar el equipo por sí solo.

Sucio difícil.

Nets lucen mejor

En el caso de Brooklyn , el equipo aumentó su nómina a $85 millones –$27 millones por encima del tope – luego del canje por el escolta Joe Johnson y la firma de sus propios agentes libres, aparte de una par de adquisiciones a menor precio.

Pero al menos los Nets repiten cuatro de sus jugadores del cuadro regular –lo que asegura cierta continuidad en su química – y varios de los jugadores que traen del banco como MarShon Brooks, C.J. Watson y Reggie Evans son jugadores que conocen su rol y saben ejecutarlo.

En el caso de Johnson, es un jugador que lo mismo crea uno contra uno que juega sistema. Cuando militaba en Atlanta, le era requerida su ofensiva individual, pero cuando estuvo en Phoenix, supo jugar sin el balón y dentro de lo que la ofensiva le permitía. Ahora, con Deron Williams corriendo el show, Johnson debe caer allí como anillo al dedo y el equipo de Brooklyn debe figurar entre los mejores cuatro en la Conferencia Este.

Minnesota fue inteligente

Por su parte, los Timberwolves de Minnesota se parecen más al modelo que han seguido franquicias de Grandes Ligas como los Nacionales de Washington.

Los Timberwolves fueron posiblemente los más responsables a la hora de gastar este verano y lo hicieron de forma astuta, con jugadores que engranaban dentro del sistema de juego del dirigente Rick Adelman y que abonarán al desempeño de sus estelar Kevin Love.

De hecho, el contrato más grande de los que otorgó en el verano fue el de Andrei Kirilenko, de $10 millones por año. Sumando todos los acuerdos llegan a $66 millones, lo que mantiene a los Timberwolves por debajo del impuesto de lujo, pues la NBA provee a los equipos un margen hasta $67 millones para pasarse del tope de $58 millones sin pagar esa penalidad.

De esta forma, Minnesota construyó un equipo contendor a playoffs, con buena química, veteranía y sólido banco de reservas sin tener que romper la alcancía y sin poner en riesgo su futuro como franquicia.