Revolución con un objetivo definido

11/26/2012 |
La FIBA introdujo recientemente cambios a su formato de clasificación aspirando a consolidarse como el deporte número dos del mundo.

La reciente decisión que anunció la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA) para cambiar el formato de clasificación a la Copa Mundial y a los Juegos Olímpicos pretende revolucionar este deporte y convertirlo en la segunda disciplina más popular en el mundo, después del fútbol.

Precisamente, el nuevo modelo que se utilizará a partir de 2017 se basa en el esquema que utiliza la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA), que ha sido muy exitoso tanto a nivel comercial como en el desarrollo del deporte alrededor del planeta.

Tras el anuncio realizado la semana pasada de la decisión tomada por el Buró Central de FIBA de manera casi unánime –hubo solo una abstención–, Primera Hora conversó con Alberto García, secretario general de FIBA Américas, con la intención de informar mejor sobre los cambios, desde cuándo se está trabajando en ellos y las razones para llevarlos a cabo.

“Se comenzó a elaborar la idea de buscar cambios luego del Congreso (de FIBA) del 2010, porque habíamos tenido un torneo (Mundial) muy exitoso, Turquía 2010. Se consideraba que el baloncesto podía lograr mucho más espacio en el mundo entero”, explicó García en la oficina de FIBA Américas en San Juan.

“Se consideró que hubiera una especie de revolución en el basquetbol para hacer que sea realmente el deporte número dos del mundo”, dijo García, quien insistió en todo momento en la importancia de que se conozcan a fondo todos los detalles del cambio antes de emitir juicios.

Según el líder del baloncesto americano, el plan consistió en dos años de estudios y de trabajo arduo, buscando ejemplos de otros deportes exitosos a nivel internacional como el voleibol y el tenis, además del fútbol, y con reuniones con clubes, federaciones y ligas de baloncesto alrededor del mundo. Convencido de que la decisión tomada es la correcta, García explicó que hay que concentrarse en el desarrollo de las federaciones nacionales, partiendo de la premisa de que las selecciones son lo más importante en el ámbito del baloncesto internacional.

“Lo que está claro es que el equipo nacional es lo más importante para cualquier país. Sí, la competencia de ligas es importante, pero el equipo nacional, en definitiva, es lo mejor. Y nosotros queremos, con este sistema de competencia, llevar a cada una de las federaciones la gran posibilidad de jugar en su casa, frente a su gente, con el equipo nacional en una etapa de clasificación mundial”, dijo García.

Las decisiones más importantes que tomó la FIBA han sido motivadas por “transformar el Campeonato Mundial en uno de los eventos más importantes del mundo. La World Cup, como se va a llamar –hasta el mismo nombre del fútbol tiene– va a ser un proyecto muy exitoso”, dijo García, quien también es consciente de los desafíos que tendrá la organización internacional para implementar el nuevo formato. “Se tomó una decisión importante ahora, pero se comienza a implantar en 2017. Tenemos cuatro años para trabajar con la idea”, añadió el secretario general de FIBA Américas.

Ventajas y retos

Las razones principales para llevar a cabo estos cambios se basan en el crecimiento del baloncesto. Consciente de los problemas que podrían tener los jugadores, las federaciones nacionales, las ligas y los clubes alrededor del mundo para aceptar el formato, García está convencido de que todo se hace pensando en el bien del baloncesto.

“Nosotros debemos pensar por el baloncesto y si en realidad alguien se va a perjudicar en el camino, pero se va a perjudicar por el bien del baloncesto, pues yo digo bienvenido el perjuicio, aquel que tenga que ceder o perjudicarse, si lo entiende así, si es por el bien del baloncesto”, indicó el líder federativo.

Algunas de las ventajas más importantes del nuevo modelo de clasificación, según García, son el cambio en el nivel de competencia con dos divisiones en las que competirán en la División A los equipos con más calidad baloncelística, pero con el riesgo de descender a la División B si su desempeño no es suficientemente bueno como para seguir en el primer nivel. En este caso, los equipos que desciendan tendrán que participar durante dos años en la segunda categoría durante las clasificaciones olímpicas y mundialistas. De igual modo, los mejores equipos del grupo B tendrán la oportunidad de ascender de un ciclo a otro.

Otro beneficio del nuevo modelo es que todos los países participantes tendrán la oportunidad de ver a su equipo nacional jugar en su casa por una clasificación mundialista.

“Hay muchos países que no ven a su equipo nacional jugar en su casa. Ahora todo el mundo va a tener esa oportunidad, todos los que tienen que jugar para clasificar al Mundial lo van a poder ver en su casa. Eso puede mover muchísimas cosas más dentro de los países: aumenta la cantidad de jugadores, fanáticos, sponsors”, expresó García, quien utilizó como ejemplo países como México y Uruguay, que nunca han organizado un torneo premundial ni preolímpico a pesar de contar con buen nivel de baloncesto.

García también quiso dejar claro que, a pesar de lo que se había informado, la NBA sí se comprometió a enviar a sus mejores jugadores al Mundial y que las ligas podrán decidir si detienen la acción cuando sus selecciones tengan partidos clasificatorios.

“No se va a obligar a nadie, aquí va a haber unas ventanas donde las ligas van a tener que parar. Las ligas van a tener que parar de jugar sí o sí, pero pueden no parar y puede el equipo nacional no jugar el Campeonato Mundial. La decisión será de cada una de las federaciones nacionales o de sus ligas. Nosotros lo que intentamos hacer es que la FIBA mejore sus ingresos y su estructura, porque uno de los grandes problemas que tenemos es la falta de estructura de las federaciones nacionales”, explicó el argentino radicado en Puerto Rico desde 1998.

“Esto es un proceso en el que se ha tomado una decisión para empezar a trabajar con este nuevo sistema. Podríamos encontrarnos con el problema de que todas las federaciones digan que no, y si las federaciones no quieren, pues no vamos a hacer el sistema de clasificación, pues sin equipos no podemos jugar ningún Campeonato Mundial”, dijo García, quien, a pesar de saber que habrá retos para implementar el sistema, confía en que la FIBA está caminando en la dirección correcta.

Sobre la NBA, dado que Estados Unidos también tendrá que participar en las clasificaciones, García entiende que, a pesar de la actual negativa en detener la temporada durante los días de partidos clasificatorios, tarde o temprano van a tener que ceder a sus jugadores una vez se vaya complicando la competencia. El líder de FIBA Américas utilizó el ejemplo de 1992, cuando Estados Unidos decidió utilizar a sus jugadores de NBA cuando comenzaron a perder terreno en las competencias internacionales, para explicar que esa liga también tendrá que ceder si el programa se implanta con éxito.

“El básquet ha crecido en los últimos 20 años y podríamos sentarnos a descansar y decir: ‘Bueno, hemos llegado hasta aquí, estamos bien, no tenemos dificultades económicas, nos podemos sentar y estar tranquilos, sin movernos mucho’. Sin embargo, estamos pensando en cambiar porque queremos seguir mejorando”, concluyó.