¡Todo o nada en la ‘Petaca’!

06/27/2008 |
El armador de los Gigantes de Carolina, Filiberto Rivera, hace todo lo posible por arrebatarle el balón a Ángel “Buster” Figueroa.  (Primera Hora / José L. Cruz Candelaria )  

CAROLINA.- ¡Guarden el champán que todavía no hay fiesta!

Los Gigantes de Carolina se rehusaron a morir en casa y dejaron a los Capitanes de Arecibo vestidos y alborotados anoche al derrotarlos vía paliza, 97-82, ante casa llena en el coliseo Guillermo Angulo, para así forzar un séptimo y decisivo partido mañana sábado en Arecibo.

Desde el inicio, los Gigantes vinieron decididos a impedir que Arecibo celebrara en su cancha. Castigaron con una férrea zona matchup que le forzó a intentar triples errados en abundancia, lo que les ayudó a montar su juego de transición para abrir el marcador temprano, 32-16.

Para colmo, los Capitanes perdieron momentáneamente los servicios de sus estelar Ángel “Buster” Figueroa tras cometer su tercera falta personal, pero tras su salida, David Cortés y Carlos Rivera se combinaron para anotar once tantos, incluyendo tres triples, durante un avance de 11-2 restando 7:52 del segundo periodo para acercar a los Capitanes a solo cuatro puntos, 34-30.

Pero, luego de un tiempo pedido, los Gigantes reaccionaron con un rally de 11-0 para irse arriba, 45-30, hasta que el pívot de Arecibo Karel Rosario trató de ejecutar una estrategia dilatoria para detener la masacre carolinense.

Rosario agarró a Angelo Reyes por la camisa y se lo llevó hacia el piso, lo que provocó un jamaqueo entre ambos que causó que la camisa de Reyes se rompiera.

Los árbitros decidieron expulsar a Rosario, pero cantaron técnica a la fanaticada de Carolina por arrojar objetos.

Tras la paralización del desafío por casi diez minutos, los Gigantes procedieron a agergarle cuatro tantos a su rally y tomar ventaja de hasta 19 puntos, 49-30, faltando 3:49.

No obstante, los Capitanes volvieron a crecer con su sólida defensa para contener el ataque carolinense y ser ellos quienes anotaran a gusto en transición producto de los rebotes largos. El avance llegó a ser de 14-0 para cerrar la primera mitad sólo cinco puntos abajo, 49-44.

White entonces salió del tabloncillo haciendo gestos antagónicos a la ardiente fanaticada carolinense que había quedado estupefacta al ver cómo se evaporó la gran ventaja que tenía su equipo.

En las gradas, durante el medio tiempo, fanáticos de Carolina se acercaron a la centena de fieles que había venido desde Arecibo y comenzaron a hostigarlos verbalmente, lo que produjo que muchos se fueran de sus asientos y pidieran refugio cerca de los camerinos.

En la segunda mitad, Carolina vino con nuevos bríos a pesar de que Reyes y Alejandro “Bimbo” Carmona tuvieron que salir temprano con cuatro faltas personales cada uno.

Ahora con Cruz y Tyler Brown en cancha junto a Darius Rice, Ebi Ere y Filiberto Rivera, los Gigantes apretaron el acelerador y los Capitanes no podían alcanzarlos.

Arecibo parecía el coyote detrás del correcaminos y los Gigantes se las ingeniaron para abrir el pizarrón por 18 puntos, 74-56, luego de un increíble canastazo de tres puntos de Rivera restando 2:29 en el parcial.

Pero los Capitanes no se quitaron y en el cuarto periodo insistieron en su defensa individual y en un preseo ocasional, que sumado a la falta de paciencia de los Gigantes, les ayudó a acercarse a ocho puntos, 88-80, pero los Gigantes abrieron otra vez el juego por 15 puntos, 97-82, faltando 1:01 y Arecibo comenzó a pensar en el partido del sábado.

“Y vamos para Arecibo, y no tenemos miedo”, les coreaban los fieles de Carolina a los jugadores de los Capitanes.