Al pelotero Ángel Pagán le apasiona su familia

01/07/2012 |
Inseparables Las niñas Suil Angelina y Briana no le pierden pie ni pisada a su padre, el pelotero Ángel Pagán, mientras entrena para la venidera temporada de las Mayores junto a su esposa Windy. (Primera Hora / Juan Luis Martínez)  
El pelotero Ángel Pagán disfruta al máximo su familia antes de reportarse a su nuevo equipo en las Mayores, los Gigantes de San Francisco.

Dorado. Para Ángel Pagán, no existe mayor satisfacción que compartir con su núcleo familiar una de sus pasiones.

Al ahora guardabosque de los Gigantes de San Francisco en las Grandes Ligas, por ejemplo, se le hace imposible dejar de sonreír mientras observa a sus hijas Suil Angelina y Briana, de seis y tres años, respectivamente, intentar seguir la rutina de ejercicios que el preparador físico Félix Molina ha confeccionado para él.

Tampoco puede faltar la presencia de su esposa Windy.

“Es importante que compartan conmigo. Trabajo para ellas, son mi motivación y me gusta que estén presentes para que vean lo que su papá hace, que vean que no solamente puedo ser un héroe en la casa, sino un ejemplo a seguir”, compartió Pagán a Primera Hora en el complejo deportivo Edgar Martínez en Dorado.

“Todo lo que hago no es solamente para mis hijas, sino también para los jóvenes que vienen subiendo, los muchachos que vienen a la pista para entrenar y ven la manera en que entreno”, agregó.

Windy coincidió en que su esposo es la luz en los ojos de las hijas de la pareja.

“La mayor (Suai Angelina) trata de hacer todo lo que hace su papá. Sabemos lo importante que es para él”, dijo.

Pagán, quien fue adquirido en el receso invernal por los Gigantes en un cambio con los Mets de Nueva York, no le teme a las responsabilidades que acompañan ser un pelotero de Grandes Ligas.

“Es importante inyectar energía positiva a los muchachos del futuro, es mi propósito. En mi casa, quiero ser el mejor papá posible y un ejemplo para mis hijas”, sostuvo.

“Me disfruto al máximo cuando están conmigo. Me iré a Estados Unidos para un acuartelamiento, para hacer un entrenamiento diferente, pero me sacrifico por ellas y esto es parte de todo”, insistió.

Pagán hace todo lo posible por compensar el tiempo que está lejos de su familia.

“Los peloteros pasamos más tiempo en los parques que en las propias casas. Le debemos muchas horas de compartir a los hijos, pero tomé la dura decisión de hacer homeschooling con mis hijas para tratar de estar todo el año juntos”, puntualizó el joven de 30 años que también jugó para los Cachorros de Chicago al principio de su carrera.

Año nuevo, vida nueva

Luego de completar su cuarta temporada con los Mets, la gerencia de la novena envió a Pagán a San Francisco por el también jardinero puertorriqueño Andrés Torres y el lanzador Ramón Ramírez.

Pagán ve el cambio de escenario como algo positivo.

“Estoy supercontento por el cambio y emocionado por llegar a los campos de entrenamientos para conocer a mis nuevos compañeros de equipo. El 2012 será un año de muchos frutos”, indicó el jugador que en 2011 con los Mets, bateó .272, con siete jonrones, 56 carreras remolcadas, 78 anotadas y 32 bases robadas.

“Como pelotero, lo más importante es que la producción que pueda aportar a un equipo que pueda llegar a los play-offs y ganar un campeonato”, continuó diciendo.

Sin embargo, Pagán no puede negar que tuvo sentimientos encontrados al dejar atrás a sus compañeros en Nueva York.

“Los Mets me dieron la oportunidad de ser un pelotero profesional regular y eso lo agradezco infinitamente, pero el béisbol es un negocio, el mundo sigue dando vueltas y lo tomo por el lado positivo”.

Pagán espera sobresalir en el 2012 para cuando se convierta en agente libre.

“Todos los años son diferentes, pero siempre trato de dar lo mejor. El 2011 fue un poco difícil por dolencias, pero me siento mejor que nunca”.