Roberto Clemente quería la marca de Cobb

09/29/2012 |
Manny Sanguillén y Roberto Clemente –en esta foto de archivo en el banco de los Senadores de San Juan– siempre fueron amigos inseparables. (Archivo Histórico de GFR Media)  
Según su ex compañero Manny Sanguillén, el astro boricua quería ser el líder máximo en “hits” en la historia de las Grandes Ligas.

Pittsburgh. Abría la parte baja de la cuarta entrada. El lanzador de los Mets de Nueva York Jon Matlack se montó arriba en el conteo, 0-1.

Entonces, al siguiente lanzamiento en curva, Roberto Clemente sacó su bate y conectó un perfecto cañonazo entre el jardín derecho y central, bueno para dos bases.

¡Lo había logrado! El esperado hit 3,000 de su carrera por fin se materializaba frente a más de 12,000 testigos de pie en el legendario Tree Rivers Stadium de esta ciudad.

La fecha fue el 30 de septiembre de 1972.

Ese sublime momento en la historia del béisbol y de la carrera del astro boricua cumple mañana 40 años y, tanto la organización de los Piratas de Pittsburgh como la propia familia Clemente lo conmemorarán con una actividad previa al partido vespertino frente a los Rojos de Cincinnati.

“Para papi era importante lograr esa marca. Era algo personal, pero él también sabía que era importante para Puerto Rico”, recordó su hijo Luis Roberto Clemente.

“Él tenía muy presente que debía lograrlo ese año. Como que presentía que si no lo lograba en ese momento, no lo lograría nunca”, insistió.

La noche antes, Clemente se apuntó un por poco. Un batazo por encima de la lomita fue atajada por el segunda base de los Mets, Ken Boswell, pero fue decretado error, para decepción de los fanáticos de los Piratas y del propio Clemente.

“Después del juego, Clemente me dijo: ‘Manny, yo corrí tan duro. Yo creía que hoy era el día’”, recordó uno de sus ex compañeros de equipo y amigo personal de Clemente, el receptor panameño Manny Sanguillén.

“Una cosa que siempre me decía era: ‘Yo quiero dar ese hit de una vez porque yo soy latino y quiero que al latino también le den respeto’”.

Pero al día siguiente, en el último partido de la temporada, no dejó espacio a dudas.


“Limpio, como él lo quería”, profirió la inmortal voz de Felo Ramírez al momento de narrar la histórica hazaña mientras Clemente se detenía en segunda y saludaba a los presentes con su gorra.

“Después de que él dio el hit, recuerdo que decía: ‘Me siento feliz. Este era mi sueño’”, narró Sanguillén, quien agregó que Clemente pensaba aumentar aún más su lista de logros luego de alcanzar los 3,000 inatrapables.

“Me decía: ‘Voy a jugar tres años más y luego voy a la Liga Americana y, después que le rompa el récord a Ty Kobb (de 4,191 hits), regreso a Pittsburgh, vuelvo al right field un año más y me retiro aquí’”.

Pero, el ambicioso plan de Clemente nunca se concretó. Esa noche del 30 de septiembre de 1972 el ídolo de los Piratas jugaría una entrada más en los jardines. Luego, regresaría al dugout sin saber que jamás volvería a pisar una grama de Grandes Ligas en acción de temporada regular.

Tres meses después, desapareció de este plano en un accidente aéreo mientras llevaba ayuda humanitaria a Nicaragua, devastada por un terremoto.

Sin embargo, la marca que dejó Clemente con su hazaña hace 40 años ha trascendido generaciones hasta nuestros días.

“Si nos ponemos a pensar en lo que fue eso, nos damos cuenta de lo grande que fue. Casi podemos contar con una mano los jugadores que han dado más de 3,000 hits en su carrera”, recordó el primera base de los Piratas, Gaby Sánchez.

“Si tú juegas 10 temporadas en Grandes Ligas y conectas 200 hits por temporada, sumas 2,000. Todavía te quedarían 1,000 para llegar. Así de difícil es llegar ahí”.