Austin Trout triunfa por decisión unánime contra Miguel Cotto

12/02/2012 |01:12 a.m.
Austin Trout le conecta un sólido jab en pleno rostro de Miguel Cotto en su combate estelar de la cartelera Showdown. (carlos.giusti@gfrmedia.com)  
El estadounidense mantiene su invicto al vencer al boricua que pierde por primera vez en Nueva York.

Nueva York- Miguel Ángel Cotto Vázquez (37-4, 30 nocauts) no logró convertirse en el segundo pentacampeón mundial boricua, al perder por decisión unánime ante el aún monarca Austin Trout (25-0, 14 nocauts), en una pelea ruda efectuada en el Madison Square Garden de Manhattan.

La votación oficial fue 117-109, 117-109 y 119-109 para Trout, quien defendió con éxito por cuarta ocasión su faja 154 libras, versión Asociación Mundial de Boxeo (AMB).

“Les puedes preguntar a todos aquí si fue la decisión correcta”, dijo un compungido Cotto luego de la decisión oficial. 

“Eso es así”, contestó Cotto se le preguntó si su mayor dificultad ante Trout fue el no poder pegarle sólido cuando lo arrinconaba. “Él tuvo sus momentos, y yo tuve los míos. Pero hicimos un buen trabajo. Entiendo que la pelea estuvo mal orientada (votada) por los jueces. Pero estoy satisfecho con mi trabajo”. 

El Garden recibió a Cotto como siempre lo hace, con vítores y aplausos a granel. Durante las presentaciones el retador se mantuvo en su esquina, de espalda al ring. Cuando dijeron su nombre, le tiró un beso con la derecha al público y se encaró a su rival.

Cotto salió con dos izquierdas en el primero, midiendo distancia. Luego pegó un jab, a la vez que Trout tiraba pero no llegaba.

Buscando pegar fuerte, el retador empezó a entrar con la guardia alta. Trout trató al cuerpo. Cotto entonces entro con un buen gancho al rostro y arrinconó a su rival, pero no logró pegarle con claridad. Fue algo que le sucedió a menudo durante los 12 asaltos.

Momentos más tarde, Trout conectó su izquierda en la cara del boricua y lo tambaleó. Pero al parecer no se percató ya que no buscó el remate.

Cotto fue mucho más cauteloso el resto de la vuelta. 

En el segundo, ambos abrieron jabeando. Entonces, en un amarre, Trout forcejeó con su rival, buscando demostrar que era más fuerte. Cotto presionaba, pero cuando se acercaba, Trout lo amarraba con éxito. Cotto caminaba hacia adelante y tiraba pero Trout lo evadía o lo amarraba. En dos ocasiones durante el capítulo, la izquierda de Trout recibió fuerte a Cotto entrando. 

En el tercero, Trout le hizo frente al boricua, retrocediendo menos y tirando muchos jabs. 

El boricua finalmente tuvo oportunidad de pegar bien a su contrario en los momentos finales del tercero. Después de la campana, Trout se dirigió a su esquina disintiendo con la cabeza, como diciendo que no le hicieron nada los golpes que le acababan de conectar.

En el cuarto capítulo, el rostro de Cotto ya lucía inflamado. Pero el de Caguas encontraba más a su rival. Una combinación a la cabeza hizo tambalear a Trout, quien respondió con un violento 1-2 que aterrizó en la guardia opositora.

Ambos salieron más pausados en el quinto. Cotto obligó a Trout a intercambiar contra las cuerdas y dio la mejor parte. Poco después Trout atinó un golpe bajo que le costó una amonestación oficial y le proveyó un leve descanso al boricua.

Trout lucía mucho más fresco al inicio del sexto. Cotto salió a presionar, ante un Trout que usaba bien su jab defensivo. 

Una derecha al rostro paró en seco al campeón. Luego Cotto lo sacudió con dos golpes al cuerpo.

En una movida estratégica, Cotto comenzó a retroceder, obligando a Trout a presionar y recibiéndolo con buenas manos, como un gancho al pómulo en el minuto final que paró en seco al estadounidense. 

Trout conectó bien a Cotto en un intercambio, pero el boricua le pagó con dos por uno. El avance de Miguel era perceptible y comenzaba a tomar control de la pelea. 

Consciente de esto, Trour se paró a intercambiar, dando una sólida izquierda. El golpe llamó la atención del público, en su mayoría boricuas, que comenzó a gritar “Lets go, Cotto! (Vamos, Cotto)”. 

Trout abrió agresivo el octavo, mientras Cotto mantenía su guardia alta y buscaba contragolpear. Pero el boricua lucía frustrado con el estilo del incómodo zurdo a quien pocas veces le pegaba limpio. El puertorriqueño presionó en los 10 segundos finales y atrapó a su contrario contra la esquina.

Otro golpe bajo de Trout hizo a Cotto redoblarse. Ambos se tornaron rudos en el cuerpo a cuerpo y luego Trout comenzó a moverse. Aún así, Cotto lo alcanzó con una derecha y retomó el boxeo en reversa. Se colocó de espalda a las cuerdas, una mala costumbre que no mostraba desde que comenzó a entrenar con el fenecido Emanuel Steward. 

El truco le funcionó en el noveno. Pero era muestra de cansancio, o quizás frustración.

El campeón también estaba fatigado. Salió al décimo con la boca abierta.

Aun así sacudió a Cotto con una dupleta de oper y recto. El boricua le pagó con una derecha momentos más tarde. Aunque agotados, seguían empujándose y forcejeando. 

Trout volvió a anotar sólido con una derecha en el minuto final, pero el de Caguas cerró con fuerza, tambaleando al campeón con una fuerte secuencia en los segundos finales que hicieron que Trout retrocediera a paso torpe.  

Gritos de “¡Cotto! ¡Cotto!” recibieron a los púgiles en el undécimo. Miguel boxeaba lateral y contragolpeó bien. Luego ambos se pararon en el centro del ring y Trout jabeo pero Cotto lo hizo retroceder con golpes al cuerpo

Un oper de Trout hizo a Cotto agarrarse y luego una derecha a la cara lo lastimó.

Valiente, el boricua se rifó y buscó el nocaut en intercambios. Pero Trout estaba más fresco y conectó bien la izquierda.

Cotto continuó con la estrategia kamikaze en el doce pero Trout fue más certero y lo retrocedía con el 1-2. Aún así, Miguel lo alcanzó abajo y lo pegó contra las cuerdas pegando bien. Pero Trout entonces presionó y Cotto comenzó a pelear hacia atrás, su rostro reflejando fatiga, cansancio, dolor.

Pero seguía en la pelea y presionaba.

En los 30 finales el público de pie y Cotto tiró todo lo que tenía. No era mucho, pero el esfuerzo en los segundos finales le pudieron haber dado el asalto.

“Llevo preparándome para esta pelea toda mi vida”, expresó el vencedor luego de la decisión. “Tenía que demostrar que yo era el más grande de los dos y empujarlo hacia atrás. Sabía que algunos asaltos fueron cerrados, pero siento que los gané”.