Las Vegas.-  Manny Pacquiao dormía mientras se realizaba el gran anuncio. Sin embargo, sabía que la pelea estaba pactada y que las preguntas cesarían finalmente.

Emprendió la campaña para enfrentar a Floyd Mayweather Jr, con una tenacidad propia de un legislador de la provincia de Sarangani. En estas condiciones, debe considerarse un ganador, aún antes del 2 de mayo, cuando los dos púgiles se suban al cuadrilátero.

Mayweather obtuvo casi todo lo que quería en este contrato. Pero Pacquiao logró lo que más deseaba, la oportunidad de participar finalmente en una de las contiendas más esperadas en la historia del boxeo, la cual marcaría el clímax de una carrera que comenzó en las profundidades de la pobreza en Filipinas.

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"¡Al fin! Esto se ha preparado durante cinco años", dijo Pacquiao el sábado, en declaraciones a la cadena televisiva GMA de Manila, desde General Santos, su ciudad natal. "Estoy muy emocionado por esta pelea. No me molestará más la gente que no dejaba de preguntar si esta pelea se realizaría alguna vez".

Se realizará, en buena medida gracias a una campaña cuidadosamente orquestada que comenzó en noviembre, en China, para ejercer mayor presión sobre Mayweather. Fue también clave un encuentro fortuito durante un partido de baloncesto en Miami. Pacquiao asistió a ese duelo de la NBA sólo porque una nevada azotó el oriente de Estados Unidos y demoró sus planes de viaje.

El combate se realizará también gracias a que Freddie Roach, el entrenador de Pacquiao, se encontró con Les Moonves, el líder de CBS, lo que derivó en una reunión con el promotor Bob Arum y marcó el comienzo de las conversaciones.

Pero principalmente, se llevará a cabo porque el propio Mayweather decidió por fin que el momento era propicio y que la bolsa era suficientemente jugosa. Se embolsaría la friolera de 120 millones de dólares a cambio de poner en riesgo su foja invicta y su legado, frente al veloz zurdo que lanza golpes de una forma casi aleatoria, muy difícil de descifrar para los rivales.

Mayweather considera que no tendrá tantas dificultades, y las casas de apuestas en esta ciudad coinciden con él. Es favorito por dos y medio contra uno para monopolizar los títulos wélter en un combate que casi seguramente romperá todos los récords relacionados con lo que importa más en el boxeo actual: cuánto dinero puede obtenerse de los fanáticos deseosos de que se pactara este pleito.

Ello significa 5,000 dólares por un boleto de "ringside", y entre 90 y 100 dólares para mirar el combate en casa, bajo la modalidad de "pago por ver". Implica también que el precio para reservar una habitación por dos noches en el MGM Grand saltara de 1.231 a 1.592 dólares tras el anuncio.

Significa una colosal derrama de dinero en los casinos, y un récord en cuanto a la cantidad que se haya apostado jamás a un combate de boxeo.

Asimismo, se prestará más atención a un deporte al que hace muchos años le habían expedido una supuesta acta de defunción y que ahora relegará al menos momentáneamente a otras disciplinas que lucen una mejor salud.

Y significa la pelea que mayores ingresos generará y la bolsa de mayor cuantía pagada jamás a un par de boxeadores, en un día que será uno de los más agitados en la historia del deporte. El Derby de Kentucky, así como partidos de playoffs en el basquetbol y en el hockey sobre hielo antecederán a la pelea.

Lo que no significa es que ésta será la pelea que salvará al boxeo. Muchos recuerdan que eso mismo se prometió en 2007, en el primer gran combate de Mayweather, cuando se impuso por decisión a Óscar de la Hoya.

Además, el boxeo comienza a mostrar un buen desempeño, incluso sin la pelea que todos han deseado por tanto tiempo. Se puede decir lo que sea acerca del asesor de Mayweather, Al Haymon, a quien se ha cuestionado por la selección de rivales considerados débiles para el monarca.

Pero ha puesto el boxeo de vuelta en la televisión abierta, y en dos cadenas diferentes.

Deontay Wilder, un boxeador emocionante y parlanchín, quien conquistó una medalla olímpica, ostenta uno de los cetros de los pesados. Hay astros en ascenso dentro de casi todas las divisiones, y se realizan combates más competitivos que en cualquier otro momento de la historia reciente.

El duelo entre Mayweather y Pacquiao tiene que ver con el legado. Se trata de un combate que terminará definiendo a los dos contrincantes.

Ello reviste una importancia particular para Pacquiao, de 36 años, 20 de los cuales ha pasado boxeando. Pero es crucial para Mayweather, quien cumple 38 años el martes.

"Money" Mayweather cree que el mundo debe considerarlo uno de los mejores púgiles en la historia y no sólo un tipo que alardea con los fajos de billetes y que gana contiendas aburridas.

La noción parece absurda si se consideran sus escasas peleas, cuestionables oponentes y su aversión a apretar el acelerador en el cuadrilátero. Pero Mayweather repitió su creencia el viernes, al anunciar el combate.

Hay que darle mérito por ganar en las 47 ocasiones en que se ha parado en el cuadrilátero, por dominar el arte de la venta en "pago por ver" y por convertirse en un personaje que llama la atención en cualquier lugar.

Pero sobre todo, se merece el reconocimiento por subir finalmente al ring para librar la contienda que todos los aficionados añoraban.

Sí, esto está ocurriendo cinco años tarde. Probablemente habría sido un mejor combate cuando los dos púgiles estaban en su esplendor.

Ello no resta interés por el espectáculo de mayo.