Roberto Acevedo: “Soy un vivo ejemplo de que se puede” - VÍDEO

01/11/2013 |
Acevedo quiere que su historia motive a los jóvenes que están en “malos pasos”. (xavier.araujo@gfrmedia.com)  
El joven boxeador Roberto Acevedo ha tenido una vida difícil desde que estaba en el vientre de su madre.

El joven boxeador Roberto Acevedo ha tenido una vida difícil desde que estaba en el vientre de su madre.

El púgil bayamonés nació adicto a las drogas, pues su madre consumía sustancias prohibidas mientras estaba embarazada, estuvo “descarrilado, en la esquina” y metido en problemas.

Además, pasó tiempo en una institución juvenil, recibió varios impactos de bala y estuvo en estado de coma luego de un accidente en motora.

Hoy, Acevedo está seguro de que su historia pueda servir de inspiración para muchos jóvenes puertorriqueños.

Hace un mes, la cadena televisiva colombiana TeleCaribe transmitió el domumental Perdón, en el que Roberto se reencuentra con su madre, quien lo abandonó al poco tiempo de nacido y a quien no veía desde que tenía seis años de edad.

“Lamentablemente, crecí sin ella, crecí sin el amor de ella, y fui víctima de su ignorancia, víctima de su inmadurez o su problemática, ya que mientras yo crecía en su vientre, ella usaba sustancias controladas”, dijo el invicto púgil (7-0, 4 KO en entrevista con Primera Hora).

“El tema es perdón porque estuve muchos años deseando y añorando querer estar al lado de ella, querer escuchar un ‘te amo’, querer sentir un abrazo de tu madre y no recibirlo, no encontrarlo”, añadió Acevedo.

¿Cómo fue ese encuentro?

Fue un momento lleno de sentimientos, un momento inolvidable para la historia de Roberto Acevedo, su historia personal. Y ahí lo guardaré en mi corazón y me río porque me trae alegría. Fue algo bien lindo, bien nítido, me agradó mucho, me gustó sentir el abrazo de mi mamá, escucharla decir ‘te quiero’ y que la perdonara.

Sin embargo, Acevedo asegura que ya el perdón existía, pues siempre quiso encontrarla. Hoy día, su madre está rehabilitada, “está gordita”, dice el boxeador entre risas. “Lo que veo ahora es que es responsable, que se puede confiar en ella”, dijo el púgil.

“Nos mantenemos en comunicación. Ahora existe lo que tantos años busqué, desde la última vez que la vi, que tenía como seis años, ahora tengo 25”, contó Roberto.

Acevedo no solo perdonó a su madre, sino que está agradecido, a pesar del abandono.

“Estoy agradecido con ella porque, a pesar de lo poquito que hizo, es algo bien grande, porque cargarme por nueve meses en su vientre, que en esos nueve meses pudo tener altas y bajas, pensar ‘lo tengo, no lo tengo, lo aborto, no lo aborto, ¿qué hago?’, y gracias a Dios, me dio la oportunidad de llegar a esta tierra y respirar”, expresó.

Antes de alcanzar la madurez que lo llevó a reencontrarse con su madre, la vida le presentó a Roberto varias pruebas que pudieron hasta acabar con su existencia.

Acevedo pasó un tiempo en una institución juvenil, donde decidió que quería dedicarse al boxeo.

“En mi diario vivir, joven, ignorante, rebelde o por tonterías mías, me pasaba peleando por ahí, en la escuela, en cuanto sitio yo estaba, me enredaba”, contó Acevedo, quien cumplió una sentencia precisamente por pelear.


“En introspección, busqué dentro de mí cómo yo puedo hacer lo que me gusta sin meterme en problemas. Pues eso es el boxeo: puedo entrarme a golpes sin meterme en problemas y, de viaje, me busco un par de billetes”, explicó.

Una vez salió de la institución, decidió boxear en el gimnasio municipal Miguel J. Frau, en Bayamón, y desde el 2004, peleó como aficionado y como profesional desde el 2011.

Cerca de la muerte

Roberto Acevedo estuvo al borde de perder la vida en dos ocasiones. La primera, en mayo del 2006, mientras se encontraba haciendo turno en una barbería.

“Llegó un sicario y abrió fuego contra todo el que estaba allí, con un R-15, un rifle de asalto. Lamentablemente, hubimos nueve heridos, damas, niños, jóvenes, caballeros… Fue un momento bien triste, bien desagradable, y lo importante es que pudimos correr y salimos con vida, pero con tres impactos de bala”, narró el boxeador.

Acevedo recibió heridas de bala en el hombro izquierdo, en el brazo derecho y la pierna derecha.

“Estamos vivos por tres centímetros, ya que una bala me pasó a tres centímetros de la vena aorta”, dijo.

A pesar de que los doctores entendían que tendría que abandonar el boxeo y dedicarse a otra cosa, su perseverancia y su esfuerzo lo llevaron a retomar su carrera. No sin antes pasar por otra etapa de “rebeldía”.

“En el año y medio que estuvimos fuera, estuvimos un poco descarrilados por la rebeldía. Porque hay que ser realista, sentí mucha rebeldía, sentí mucho odio, sentí muchos pensamientos negativos y de alguna manera quería desahogarlos, quería sacar eso hacia afuera y pensaba en la persona que me hizo esto, pensaba en la persona que me causó el daño, que por poco hace que mi sueño se desvanezca. Y cometí muchos errores en la vida, muchas estupideces, muchas ignorancias”, indicó.

Durante ese tiempo, por si fuera poco, Acevedo sufrió un accidente en motora en el que su amigo murió y él estuvo en estado de coma.

¿Te ayudó el boxeo a salir de esa etapa?

Te soy sincero, me ayudó mi familia, mi propia familia, que es mi esposa, Norma Arleen Santos Feliberti, mi hija, Leean Juliette.

Después de salir del coma, el nacimiento de su hija hizo que Roberto recapacitara sobre el rumbo de su vida.

“Tuve la oportunidad de ver a mi hija nacer, y ahí fue que dije que yo tengo que hacer algo positivo con mi vida porque no puedo morir y dejar a mi hija sola. Yo no puedo darle el gusto a lo negativo porque lo negativo siempre tiene el mismo fin: o la muerte o la cárcel, y era suficiente”, expresó el púgil.

Además, la experiencia de sufrir el abandono de su madre provocó que Acevedo valorara más la importancia de que su hija creciera con su padre y su madre.

“Tengo un propósito”

Además de compartir el mismo sueño de cualquier boxeador, ser campeón mundial, Roberto Acevedo entiende que su historia de vida puede servir de ejemplo a muchos jóvenes con realidades similares a la suya.

“Yo creo que mi propósito es el que Dios me haya dado la oportunidad de sobrepasar todos los obstáculos y todas las pruebas que se han presentado en mi vida y demostrar que se puede”, dijo Acevedo.

“Me gustaría que se reflejaran en mí, que vean que yo soy normal, igual que ellos. Que hay cosas más productivas, más importantes que estar en la esquina vendiendo, que estar perdiendo el tiempo o dirigiéndote para un mismo destino, un mismo fin: la muerte o la cárcel”, añadió con seriedad.

“Si yo me hubiera dejado derrotar por todo lo que me ha pasado –disparos, impactos de bala, accidente de motora, he estado en la esquina, he hecho y deshecho–... Y en ningún momento me enorgullezco de mi ignorancia, de mis ridiculeces, pero lo que me enorgullece es que supe decir que no y me caí bien feo, pero me supe levantar, y me levanté con más fuerza y con más ánimo”, concluyó sobre el propósito de contar su historia.

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