Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 13 años.
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El inexorable conteo regresivo del combate entre el estadounidense Miguel Ángel “Mikey” García, invicto titular pluma (126 lb) de la OMB, y el zurdo boricua Juan Manuel “Juanma” López culmina finalmente esta noche.
Este es un encuentro que, por el encaje de estilos, la contundencia de pegada, el instinto rematador, el hambre de victoria de ambos y todo lo que está en juego presagia un desarrollo y conclusión explosivos, así como un final antes del límite reglamentario de los 12 asaltos.
Si ninguno de los dos madruga al otro, creo que veremos asaltos de acción zigzagueante, con momentos de brillo para cada uno de los peleadores.
Para ganar, López (33-2, 30 KO) tiene que boxear inteligentemente frente a García (31-0, 26 KO). No puede darse el lujo de involucrarse en el intercambio indiscriminado de golpes. Tiene que concentrarse en pelear con su guardia alta y cerrada, y tiene que tratar de capitalizar a toda costa en la fractura sufrida por este último en la nariz, producto de un cabezazo accidental en su coronación frente al mexicano Orlando “Siri” Salido el pasado 19 de enero.
Y cuando digo a toda costa, quiero decir con maña, al estilo de Floyd Mayweather, usando hombro, antebrazo, codo, el ocasional cabezazo, en fin, todo lo que pueda para lograr su objetivo.
La efectividad de su gancho corto de derecha, un arma fundamental en el repertorio ofensivo del boricua, es clave si quiere salir airoso en este pareo.
Las grandes interrogantes en su contra son las aperturas que deja en su guardia, abriéndose a veces mucho en su ofensiva, lo que lo hace vulnerable al contragolpeo de su rival, y su asimilación, a la luz de las caídas y nocauts sufridos en sus más combates recientes.
García, quien al fallar en hacer el peso mínimo ayer perdió el título y su oportunidad de estrenarse como campeón mundial, tiene un boxeo sólido, buenas combinaciones, buena puntería, no desperdicia golpes, deja menos aperturas en su guardia y está menos golpeado que López.
Ciertamente, no ha enfrentado aún un peleador con la pegada de Juanma y falta ver cómo le asimila la mano al boricua. Otro detalle es ver si su nariz aguanta cuando sea conectada limpiamente. A pesar de que el estadounidense es el lógico favorito de la mayoría de los entendidos, el boricua tiene las herramientas necesarias para lograr su reivindicación dentro del ensogado.
Esta noche, el boricua tiene su destino no en sus manos, sino en sus puños.

