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Por Gerardo Fernández

Nocaut

El tiempo se acaba

12/04/2012

¿Fue la derrota de Miguel Cotto frente al zurdo Austin Trout producto de una magistral clase de boxeo de este último, o sencillamente que ya el padre tiempo, el millaje boxístico y los golpes recibidos le están comenzando a pasar la inexorable factura al primero?

Me inclino mucho más por la segunda alternativa ya que Cotto (37-4, 30 KO) no lució en términos de condición física ni remotamente como lo hizo frente a Floyd Mayweather, cuando se esperaba que luciese mucho mejor.

Mayweather es el mejor púgil libra por libra en el boxeo contemporáneo, mientras que Trout, aunque buen boxeador, no había peleado con nadie ni estaba probado a este nivel. Cotto iba a pelear en el Madison Square Garden, su “segunda casa”, y hasta trabajaron psicológicamente al estadounidense con el trato de cucaracha en baile de gallinas que le dieron haciéndole subir primero al cuadrilátero y ser presentado primero al público a pesar de ser el campeón.

Recuerdan, para el combate con Mayweather, aquella frase del entrenador Pedro Luis Díaz de que “el hombre invencible solo existe en las películas”. Parece que el pasado sábado le pasaron la segunda parte de la que ya vio con el “Money Man”.

Y lo digo porque creo que Cotto no le gana a Trout en una revancha por su aparente irreversible bajón en condición física. El problema fue de condición, no de estrategia de pelea. La magia del cubano parece que llegó hasta ahí.

Desde el cuarto asalto, Cotto empezó a abrir la boca, tuvo poquísimos momentos de brillo durante la segunda mitad del combate y, ni viéndolo con los ojos del alma, se le pueden dar más de cuatro asaltos.

Cotto cierra el 2012 con dos claras derrotas consecutivas por decisión unánime ante púgiles de escasa pegada, Mayweather y Trout, además de un serio y grave problema en términos de relaciones públicas, área que nunca ha sido bien atendida por su grupo de trabajo. También cierra con una pérdida significativa de fanáticos por el trato discriminatorio recibido en la transmisión televisiva y la excusa fatula que brindaron para justificarlo. Si Mayweather o Trout pegasen, lo hubieran sacado de ambas peleas en camilla.

Cotto debería oír y meditar bien la canción La profecía, con la que subió al cuadrilátero, especialmente cuando dice “el sueño se rompió/ el tiempo se acabó” a menos que pretenda que su próxima aventura comercial sea venderse como trampolín.