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Por Gerardo Fernández

Nocaut

Interrogantes en su regreso

01/26/2013

Juan Manuel “Juanma” López, excampeón mundial supergallo (122 libras) y pluma (126 libras) de la Organización Mundial de Boxeo (OMB), tendrá sobre sí toda la atención de prácticamente el 100 por ciento de la afición boxística puertorriqueña el próximo sábado, cuando regrese al cuadrilátero por primera vez después que el pasado secretario de Recreación y Deportes, Henry Neumann, dejara sin efecto la suspensión que pesaba en contra del púgil.

Ese día, el zurdo López (31-2, 28 KO) enfrentará no solo al brasileño Aldimar Silva Santos, sino también un sinnúmero de interrogantes que tendrá que responder satisfactoriamente si desea reconquistar el privilegiado sitial que ocupaba en un pasado en la consideración del público.

El forzado descanso, de unos 11 meses, tiene que haber tenido un efecto reconstituyente en términos físicos parecido al que tuvo Eric Morel al principio de su regreso.

Varios detalles a ser observados en el venidero choque con Silva (18-3, 9 KO) son ver si López tuvo verdaderamente alguna mejoría en habilidades defensivas, en pasar y bloquear golpes, en desplazamiento y acomodo en ángulos, en saber administrarse más cerebral y fríamente cuando el contrincante quiere enfrascarse en el intercambio indiscriminado de golpes, en cerrar más su guardia y presentar menos aperturas a su rival, en contragolpeo, o sea, en los aspectos técnicos.

En cuanto al aspecto físico, está por verse cuánto moho trae, si alguno, cómo se encuentra en cuanto a velocidad y fondo, pero sobre todo, y en mi opinión uno de los detalles más importantes a observar, es cómo reacciona, en términos de asimilación, cuando el brasileño le conecte golpes.

Como hemos detallado en otro escrito, cuando uno examina las últimas cinco peleas del boricua, puede verse que los pesos pluma que enfrentó, el mexicano Orlando “Siri” Salido (dos veces) y el filipino Bernabé Concepción, lo llevaron a la lona en esos tres combates, mientras que los pesos inferiores –inflados para la ocasión– con los que se midió, el mexicano Rafael Márquez y el estadounidense Mike Oliver, lo estremecieron visiblemente en algún momento de sus confrontaciones.

Para mí, la interrogante más importante a ser contestada, aunque tal vez no sea Silva quien lo obligue a hacerlo, es si estas reacciones son meramente un problema defensivo, que puede ser corregido en alguna medida con entrenamiento consistente, o es uno de asimilación, que no tiene solución alguna más allá de evitar a toda costa ser golpeado en los puntos claves.

Esa es, verdaderamente, la pregunta.