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Por Gerardo Fernández

Nocaut

Puesto con grandes retos

01/05/2013

El nuevo presidente de la Comisión de Boxeo Profesional de Puerto Rico aún no ha sido nombrado, pero existe un cuadro claro de las áreas en que este tendría que trabajar para mejorar el funcionamiento de dicho organismo.

Primeramente, deberá imponer mayores exigencias a la hora de aprobar las peleas en aras de que estas resulten más niveladas y competitivas.

Se está siendo demasiado leniente en este aspecto. Basta revisar los récords de los púgiles perdedores en las peleas estelares y semiestelares de las dos últimas carteleras celebradas, y estudiarlos concienzudamente más allá del número de victorias y derrotas para saber que los cuatro iban como meras víctimas designadas, pero aun así fueron aprobados para combatir.

Este punto cobra mayor importancia cuando se trata de contrincantes para un peleador destacado en el boxeo aficionado como, por ejemplo, McWilliams y McJoe Arroyo, José Pedraza, etc., que están comenzando en el profesionalismo y les aprueban rivales con un número similar de peleas celebradas, pero con un mundo de diferencia en cuanto a herramientas boxísticas y experiencia dentro del cuadrilátero.

En segundo lugar, el elegido debería realizar una completa revisión y actualización del reglamento vigente para cubrir lagunas existentes, así como hacer un estudio comparativo con reglamentos de otras jurisdicciones para incorporar lo que pueda ser útil aquí.

Tercero, sería bueno que se incentive los campeonatos nacionales. En muchos años solo se ha celebrado un combate de esta índole entre Abner Cotto y Fernando Torres.

Estos son títulos que no conllevan pago de aval para el promotor y pueden constituir un excelente vehículo en la proyección del peleador.

Cuarto, se debería confeccionar y divulgar regularmente las clasificaciones nacionales, las que por disposición reglamentaria tienen que hacerse cada tres meses y casi nunca se hacen.

Quinto, se debe establecer una página cibernética en la que figuren, entre otras cosas, el calendario, los anuncios y notificaciones de la propia comisión, el reglamento y las clasificaciones nacionales.

Sexto, se debe incrementar el número de seminarios de mejoramiento profesional para árbitros, jueces y entrenadores que se brindan anualmente.

Séptimo, se deben atender querellas y controversias sometidas ante su consideración con el mismo grado de diligencia, severidad e imparcialidad. Varias querellas sometidas a la Comisión han dormido el sueño de los justos desde su presentación y, al día de hoy, aún esperan por su disposición final.

Creo que el elegido debe aprovecharse esta coyuntura para dejar de dormir en los laureles y ponerse a trabajar con mayor intensidad y ahínco por el bien del boxeo en Puerto Rico.