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Por Gerardo Fernández

Nocaut

Quijano la tiene difícil

12/15/2012
David Quijano retará hoy al zurdo argentino Omar “el Huracán” Narváez, titular supermosca (115 libras) de la Organización Mundial de Boxeo (OMB), en la última aparición de un boricua en pelea de campeonato mundial en el 2012.

El combate tendrá como escenario el Hilton Garden Inn Hotel & Casino, en San Miguel, Tucumán, Argentina.

A Quijano (15-2-1, 9 KO), undécimo retador de la OMB, único organismo que lo clasifica, le ha tocado literalmente ir a bailar a la casa del trompo, ya que Narváez (37-1-2, 20 KO) está invicto en su país natal con récord de 29-0-1 en 30 presentaciones (el empate fue a cuatro asaltos y en su quinta pelea).

El boricua tendrá una cuesta muy empinada por delante. Quijano puede ser descrito como un fajador sin pegada contundente, que gusta presionar a sus rivales y abrumar con rápidas combinaciones en ráfagas cuando los acorrala. Sin embargo, no ha enfrentado todavía a un púgil de la categoría del argentino y estará dando un gran salto en cuanto a calidad de oposición se refiere. Su gran ventaja es en juventud (26 años vs. 37).

Ambos han combatido en dos ocasiones este año, con una victoria por decisión unánime y la otra antes del límite. El boricua está obligado a forzar el ritmo de la pelea y a estar bien activo desde el primer campanazo, porque no puede darse el lujo de regalar ningún asalto ni dejar que el argentino se le vaya muy al frente en las tarjetas en los asaltos iniciales si quiere tener oportunidades reales de victoria.

Narváez, quien decepcionó grandemente en su apático y apagado reto al filipino Nonito Donaire el año pasado (una “chiva” 120-108 en su contra en las tres tarjetas), tiene buen desplazamiento dentro del ensogado, por lo que Quijano tiene que cortarle el paso eficazmente, hacer todo lo que esté a su alcance para sacar la pelea del centro del cuadrilátero y llevar a su contrincante de espaldas a las sogas o las esquinas.

No puede caer en la pelea del argentino, quien lo aventaja marcadamente en experiencia, ni dejar que sea este el que dicte el ritmo de la pelea. Repetimos, luce cuesta arriba, y una victoria suya sería una grata sorpresa. Esta pelea no será televisada a la Isla. Extrañamos verdaderamente los tiempos en que los canales locales transmitían en vivo las peleas titulares que involucraban puertorriqueños; hoy en día una cosa totalmente del pasado, por no decir prehistoria, y casi impensable.