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Por Gerardo Fernández

Nocaut

Una gran pelea la de Vázquez y Oquendo

10/08/2012

El combate entre Wilfredo “Papito” Vázquez y Jonathan “Polvo” Oquendo cumplió literalmente con el nombre con que había sido bautizado promocionalmente, The War, y resultó una verdadera guerra dentro del cuadrilátero.

Tal y como se esperaba, la acción fue una zigzagueante, con momentos de dominio y brillo para cada uno de los púgiles. Vázquez (22-2-1, 19 KO) tuvo más corazón, más reciedumbre mental y mayor hambre de victoria, y estos fueron, a mi entender, los elementos claves en su victoria.

Ambos púgiles se presentaron en condición óptima y bien motivados, lo que proporcionó un intenso choque repleto de intercambios de golpes.

Oquendo (22-3, 15 KO) dominó los dos primeros asaltos combinando muy bien su ataque, pero la pelea cambió en el quinto asalto, cuando Oquendo, apesar de que había dominado inicialmente, terminó en malas condiciones, de las que nunca se recuperó. Vázquez supo capitalizar y halar la pelea a su favor.

Fue un gran combate y, sin duda alguna, debe ser fuerte candidato para “Pelea del Año” a nivel local.

En cuanto al pleito entre el mexicano Moisés Fuentes, campeón peso mínimo (105 lbs) de la OMB, e Iván “Iron Boy” Calderón, creo sinceramente que ya le llegó la hora al boricua de enganchar los guantes y dedicarse a enseñar a otros su formidable técnica boxística.

Calderón (35-3-1, 6 KO) hechizó la audiencia durante los tres primeros capítulos, dominando al titular con su buen boxeo, contragolpeo y un recto de izquierda que entró limpio la mayoría de las veces que lo utilizó. Llegó a hacerles creer a muchos que el milagro era posible.

Pero, para el cuarto asalto, la magia e ilusión habían acabado y la realidad de que no quedaban piernas, velocidad y reflejos para la distancia completa se hizo marcadamente evidente.

Fuentes (16-1, 8 KO) hizo exactamente lo que tenía que hacer, abacorarlo e irlo minando al cuerpo para frenar el desplazamiento del boricua.

Una vez Calderón se convierte en un blanco relativamente estático, es víctima fácil por no contar con la pegada para repeler el ataque de su adversario ni para darse a respetar por este.

Definitivamente no debe quedarse en este negocio para servir de trampolín para otros.