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Estadio de la Copa Mundial en Brasil es utilizado como estacionamiento

Por Primerahora.com 05/15/2015 |00:25 a.m.
La Arena Pantanal en Cuiabá (durante su construcción) fue clausurada en enero para realizar reparaciones de emergencia debido a fallas crazas de construcción. (Archivo)  
Los lujosos estadios remodelados y construidos para la Copa del Mundo se han convertido en una enorme carga financiera para el gobierno brasileño.

El gobierno brasileño invirtió miles de millones de dólares para renovar estadios obsoletos y para construir instalaciones modernas que albergarían los partidos de la Copa del Mundo de la Federación Internacional de Fútbol (FIFA). La fiesta deportiva mundial ciertamente cumplió con las expectativas de los fanáticos y de FIFA, pero a poco más de un año desde que sonó el último silbato, Brasil enfrenta la difícil tarea de manejar instalaciones deportivas que se han convertido en “elefantes blancos”.

De acuerdo a una historia publicada en el portal de National Public Radio (www.npr.org), el Estadio Nacional Mane Garrincha, ubicado en Brasilia es utilizado hoy día como un enorme estacionamiento para autobuses. La joya arquitectónica tuvo un costo de $550 millones para el erario público.

Las distintas etapas de la Copa del Mundo se esparcieron entre 12 estados sede, y prácticamente todos los estadios renovados o construidos desde sus cimientos generan pérdidas sustanciales cada mes. A modo de ejemplo, la Arena Pantanal en Cuiabá (que tuvo un costo de $215 millones) fue clausurado para realizar reparaciones de emergencia debido a fallas crazas de construcción. Del mismo modo, familias indigentes decidieron apoderarse de sus camerinos.

Inclusive, múltiples oficiales municipales y el ex gobernador de la región están bajo investigación porque el proyecto de transportación masiva mediante tren (a un costo de $800 millones) que se supone se completara antes del inicio del Mundial apenas cuenta con un trayecto de media milla construida.

El problema se repite con los estadios construidos en Natal y en Manaus, instalaciones deportivas construidas con fondos públicos que ahora están siendo vendidas a intereses privados.

Aunque el legado de la Copa del Mundo en Brasil no es nada alentador, figuras del gobierno prometieron que los venideros Juegos Olímpicos en Río de Janeiro sí dejarán un legado del que el pueblo estará orgulloso. Sin embargo, los proyectos de construcción no solo están atrasados, sino que también han superado el presupuesto designado originalmente.