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Jinetes boricuas logran su sueño

Por Sara Del Valle Hernández 01/27/2018 |01:00 a.m.
José Luis Ortiz y Evin Román están felices y orgullosos tras ser reconocidos en los Premios Eclipse a lo mejor de la hípica estadounidense
Evin Román (Archivo)  

Después de toda una vida ligados de una u otra forma al hipismo, los jinetes puertorriqueños José Luis Ortiz y Evin Román lograron el sueño de todo jockey: recibir un Premio Eclipse.

En el caso de Ortiz, cargó con el premio Jinete de Primera, que lo reconoce como el mejor cabalgador de todos los Estados Unidos en 2017. Mientras, Román ganó el galardón al Mejor Jinete Aprendiz.

Estos logros, que los hacen sentir muy felices y orgullosos, son el resultado del empeño puesto por ambos para descollar en el competitivo mundo de la hípica en Estados Unidos.

Los Premios Eclipse son presentados por la Asociación Nacional de Caballos de Carreras Pura Sangre (NTRA, por sus siglas en inglés), la publicación hípica Daily Racing Form y la asociación de periodistas hípicos National Turf Writers and Broadcasters (Ntwab). Bautizados así en honor al ejemplar Eclipse, un caballo del siglo XVIII que no fue derrotado en 18 salidas, reconocen anualmente a lo mejor de la industria hípica en Estados Unidos.

“Este premio significa mucho”

Ortiz, quien comenzó su carrera en 2012, indicó que el premio que recibió el pasado jueves durante la ceremonia de premiación, celebrada en el hipódromo Gulfstream Park, en Miami, era un reconocimiento a todo el trabajo que hizo el pasado año.

 “Esto significa mucho porque conseguir este premio es el sueño de todo jinete. Además, lo conseguí tan pronto, porque yo sólo tengo 24 años. Esto significa mucho porque he trabajado muy duro. Estoy bien contento”, expresó el hermano del jinete Irad Ortiz.

Otro detalle que también llenó de regocijo a José Luis es que pudo compartir este reconocimiento con sus padres, Irad y Vilma; con su esposa, Taylor, y su hija, Leilani; con su agente, James Riccio; y con su hermano Irad, a quien le dedicó el premio.

“Yo también me sentí muy contento cuando vi la cara de mi papá y de mi mamá y del resto de mi familia y de mi agente cuando me llamaron. La alegría no fue tanto por mí, sino por ellos, que pudieron disfrutar de eso”, agregó José Luis, quien no pudo evitar ponerse nervioso durante la premiación, aunque sabía que era el favorito para llevarse el título de mejor jinete.

Hay que destacar que el reconocimiento que recibió José Luis también se lo han ganado Ángel ‘Junior’ Cordero, quien lo obtuvo en el 1982 y 1983; y John Velázquez, quien lo ganó en el 2004 y 2005. Ambos son miembros del Salón de la Fama de la hípica de Norte América.


Por su parte, Román catalogó su premio como “un logro grandísimo” del que se siente orgulloso.

“Desde el principio yo me propuse este premio. Ha sido un logro importante, porque el hipismo requiere mucho sacrificio. Me siento muy orgulloso”, apuntó el jinete de 19 años que se ha establecido en California.

“Cuando me llamaron fue un momento bien emocionante, porque estaba acompañado de mi familia y de mi novia. Aunque sabía que tenía muchas posibilidades de ganar porque era el favorito. Cuando me le paré en la tarima a recoger el premio, los nervios me traicionaron y por poco no puedo leer el mensaje que llevé. Pero lo pude hacer al final”, agregó.

Román es el sexto jinete boricua que es reconocido como aprendiz del año, después de Alberto Delgado (1982), Roberto Rosado (1997), Christian Santiago (2009), Víctor Rivera Carrasco (2013) y Ocasio (2016).

Con la hípica en mente

Tanto José Luis como Román compartieron que desde pequeños estuvieron ligados al hipismo. De hecho, José Luis recordó que su papá, que tenía una agencia hípica, aspiró en algún momento a ser jinete.

“Mi papá nos llevaba (a él y a Irad) siempre a la agencia hípica. Siempre veíamos muchas carreras. Cuando de pequeñitos nos preguntaban que queríamos ser, decíamos ‘jinetes’”, recordó José Luis, quien ha hecho carrera en los circuitos de Nueva York y Florida.

“Mi papá jugaba caballos”, dijo -por su parte- Román. “Desde pequeño, mi papá me llevaba al hipódromo. Siempre sentí esa pasión por los caballos y por los deportes extremos, como correr motora. Después, cuando tuve la oportunidad, fui a la Escuela Vocacional Hípica (Agustín Mercado Reverón, Carolina) y ahí comencé”, expuso.

Tras haber ganado estos premios, José Luis aspira a repetir como jinete del año para la premiación del 2018. Por su parte, Román desea establecerse en California y espera con ilusión el momento en que pase de ser un aprendiz a un profesional en marzo de este año.

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