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Por Carlos González

Gancho al hígado

Otra embarazosa situación

09/02/2017
(Shutterstock)
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Sería injusto señalar que ese escenario ocurrió con todos los participantes de la cartelera, pero tampoco dejar de levantar unas interrogantes.

¿Quién dice la verdad? Esa es la pregunta que nos aqueja.

Por un lado, varios entrenadores de los boxeadores que participaron en una cartelera que se llevó a cabo en la cancha Samuel Rodríguez en Aguas Buenas señalaron que les entregaron cheques de una cuenta bancaria sin dinero. Luego, fueron recompensados con dinero en efectivo.

Mientras tanto, Carlos Maldonado, de la empresa Black Tiger Promotions, refutó enérgicamente esas versiones. El abatido empresario que también es apoderado de una franquicia del Baloncesto Superior Nacional Femenino, negó rotundamente que haya repartido cheques sin fondos aunque reconoció que le pagó a los boxeadores billete sobre billete.

Obviamente, hay dos versiones de la historia.     

Sería injusto señalar que ese escenario ocurrió con todos los participantes de la cartelera, pero tampoco dejar de levantar unas interrogantes.

La práctica de pagar en efectivo no es poco común. Lo que despertó un grado de incomodidad fue que pocos minutos después de haber conversado con un entrenador de los boxeadores, Maldonado inició una llamada telefónica para increpar las gestiones de investigar las historias ofrecidas por boxeadores. No fue lo que dijo, sino cómo lo hizo. Sería estéril revolcar el avispero.

El boxeo rentado en Puerto Rico se encuentra en una complicada situación. Es otra víctima de una economía local que pisa y no arranca. Presentar una cartelera es un riesgo demasiado alto y pocos se aventuran a hacerlo, pero eso tampoco justifica que los púgiles tengan pasar por una embarazosa situación.

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