“Chayanne” Vassallo: “Puertorriqueño, no pretendo ser otra cosa”-VÍDEO

Por Pablo J. Maldonado / pablo.maldonado@primerahora.com 07/27/2013 |
Jesús Vassallo llegó a establecer dos récords mundiales, el segundo durante los Panamericanos de 1979 en San Juan. (tony.zayas@gfrmedia.com)  
El ex nadador compitió por Estados Unidos, pero dice ser 100% boricua

El ex nadador Jesús David “Chayanne” Vassallo es un ejemplo de los millones de puertorriqueños que viven en Estados Unidos y, aunque estén seguros de su identidad nacional, pueden ser vistos como el “otro” tanto en la Isla como en Norteamérica.

“Cuando estoy en Estados Unidos, todos me conocen como el puertorriqueño; cuando estoy acá, soy el americano. Yo en realidad me siento puertorriqueño, no pretendo ser otra cosa, 100 por ciento de acá”, dijo Vassallo en una entrevista reciente con Primera Hora.

“Que si vivo aquí o allá, pues es diferente, pero nunca ha habido duda”, añadió el ex presidente de la Federación Puertorriqueña de Natación.

Vassallo es recordado principalmente por protagonizar uno de los momentos más emblemáticos de los Juegos Panamericanos de 1979, celebrados en San Juan. En agosto de ese año, el ex nadador, natural de Ponce, conquistó una medalla de oro y, de paso, estableció un récord mundial –el segundo que consiguió– pero representando a Estados Unidos.

 
Jesee Vasallo: “Puertorriqueño, no pretendo ser otra cosa”

El ex nadador Jesús “Chayanne” Vassallo compitió por Estados Unidos, pero dice ser 100% boricua.


En el momento en que sonaba el himno estadounidense, el público presente en la piscina de El Escambrón comenzó a cantar el himno puertorriqueño, mientras Vassallo sacaba una pequeña bandera monoestrellada.

¿Cómo se dio ese gesto en los Panamericanos? ¿Fue algo planificado?

No fue planificado. En realidad no sabía cómo me iba a aceptar el público, porque cuando llegué era que yo tenía mis dudas –¿qué va a pasar, cómo se van a portar, cómo me van a recibir?–, pero ya había sentido la aceptación de que yo era puertorriqueño, me sentía bastante cómodo.

“Cuando estaba recibiendo el premio, que empieza a subir la bandera americana y está sonando el himno americano... y empezar a escuchar la gente cantando La borinqueña, poco a poco subir el volumen, y el momento en el que uno saca la bandera el volumen sube, la gente empieza a cantar con todo lo que tiene... Son momentos inolvidables”, añadió con evidente emoción, aun cuando han pasado más de 30 años.

Vassallo narró que su tío “Chiri”, presente en el público, había llevado la bandera y se la dio al nadador que representó a Puerto Rico y este, a su vez, se la entregó a Vassallo.

“Voy caminando hacia el podio y la meto en un bolsillito. No sabía si la iba a sacar, cuándo la iba a sacar; pero en el momento en que empiezan a cantar, dije ‘déjame sacar esto’ y explotó la gente cantando La borinqueña en todo su apogeo”, narró.

Por la coincidencia de que los Juegos se celebraron en San Juan, Vassallo cumplió en parte su intención de representar a Puerto Rico.

Su familia se había mudado a Miami, Florida, para expandir los negocios cuando Jesús tenía 11 años. Cuando tenía 13, se trasladaron a California, pues él y sus hermanos ya se destacaban como nadadores y tendrían “la oportunidad de nadar en el mejor equipo del mundo en ese momento”.

A los 14 años, Vassallo ya estaba entre los mejores nadadores del mundo, y tanto él como sus hermanos querían representar a Puerto Rico en las Olimpiadas de 1976.

“Nos contestaron que no era posible porque lo que faltaba era como nueve meses para las Olimpiadas y tenía que estar viviendo en Puerto Rico con 12 meses de anticipación”, explicó.

Debido a estos inconvenientes reglamentarios, Vassallo representó a Estados Unidos y no a Borinquen, a pesar de que no pudo clasificarse a los Juegos de 1976 en Montreal.

Desde ese momento, se dedicó a entrenar fuertemente para convertirse en lo que llegó a ser: uno de los mejores nadadores del mundo.

Frustración olímpica

En tiempos revueltos políticamente en Puerto Rico –basta recordar el sonoro abucheo que recibió el entonces gobernador Carlos Romero Barceló durante la ceremonia de apertura de los Panamericanos– y en el mundo, en el contexto de la Guerra Fría, el presidente estadounidense Jimmy Carter decidió que su país no participaría en los Juegos Olímpicos de 1980 en Moscú, la capital de la entonces Unión Soviética.

En ese momento, Vassallo estaba en el tope mundial de la natación.

¿Hubo frustración con que la política influyera en el deporte?

Nos trajeron a una persona para que nos hable y nos informe del boicot, una persona retirada del ejército, que había ido a la guerra, nos contó su historia de la guerra y después nos dice: “Ahora les toca a ustedes hacer el sacrificio”. Prácticamente, diciéndonos: “Acepten, no griten, no lloren, no molesten mucho, esta es la realidad de la vida”.

El discurso funcionó en ese momento, y Vassallo llegó a pensar que “no parecía un gran sacrificio de nuestra parte no ir a las Olimpiadas”.

“Pero 20, 30 años después, se ve claramente que no se puede mezclar la política con el deporte. Quizás, lo que teníamos que hacer era ir allá y juntarnos en el deporte. Yo estoy convencido de que no valió la pena, que no se logró nada y que fue una decisión equivocada y no debe pasar de nuevo”, dijo Vassallo con firmeza.

De haber participado en los Juegos de Moscú, el puertorriqueño seguramente hubiera conseguido una medalla de oro, pues en unas competencias alternas tuvo mejores tiempos que los que conquistaron la presea dorada olímpica en los eventos en los que competía.

A pesar de una lesión en 1982 que requirió una reconstrucción de una de sus rodillas, se rehabilitó y logró estar en el equipo olímpico estadounidense en las Olimpiadas de 1984, en Los Ángeles.

“De nuevo, contentísimo de que hice el equipo, pero nunca llegué a hacer lo que quería lograr. No hubo medalla, no hubo medalla de oro”, contó quien dejó de competir a partir de ese momento.

Incursión en la política

Al finalizar su carrera como nadador, Vassallo regresó a Puerto Rico para trabajar en la empresa de su familia.

“Recibí una llamada de Rafael Cordero Santiago (entonces alcalde de Ponce), que quería conocerme y sentarse conmigo. Me ofreció ser parte de la Asamblea Municipal, apoyarlo y estar en la papeleta con él. Yo acepté el reto, aprendí muchísimo, fue tremenda experiencia... me lo gocé”, narró el ex legislador municipal de Ponce.

Luego, intentó convertirse en senador por el Partido Popular Democrático, de lo cual no quiso abundar mucho.

“Para mí, no hay cosa más chévere que poder aportar a tu país y ver el progreso, eso da mucha satisfacción. Eso me motivó para correr para senador en 1992”, dijo Vassallo, quien añadió que disfrutó la experiencia de ir de casa en casa por el distrito senatorial de Ponce. Sin embargo, “las elecciones fueron otro cantar”.

“Fue difícil para mí aceptar las situaciones dentro del partido en las primarias y como se corren esas cosas... No voy a hablar más (risas), pero fue difícil y desmotivador. Acepté un puesto para estar con ‘Churumba’ como secretario de prensa, estuve un año, pero no era lo mío. Aprendí mucho, conocí gente buena, pero entendía que podía hacer mucho más”, indicó.

Regreso a su vocación

Luego de su desilusión con la política, Vassallo decidió regresar a hacer lo que ama.

“Busqué lo que a mí me llena mucho, que es la natación. Y yo me disfruto tanto la primera braceada de un niño como ver a uno de mis nadadores romper un récord. Ver a un niño entrar a la piscina con miedo de nadar, ver ese proceso de perder su miedo, ver su estima cambiar cuando aprende a nadar y verlo cómo se siente, verlo crecer, eso me da mucha satisfacción”, expresó quien presidió la Federación Puertorriqueña de Natación entre 2004 y 2009.

Vassallo vive desde hace cuatro años en Florida, cerca de Fort Lauderdale, donde es entrenador de un club de natación. Al momento de la entrevista, estaba en su amado Ponce, donde asistió a la graduación de Derecho de su hijo.

“Ahora estamos a otro nivel, tratando de ganar y de romper récords, pero todo eso me da a mí muchísima satisfacción. Yo le digo a la gente que yo no trabajo un día en mi vida, porque hago lo que amo y me levanto con ánimo para ir a hacerlo”, concluyó.