Cardona tuvo a su cargo izar la bandera puertorriqueña en los Juegos Ponce 1993. (Archivo)  
El eterno deportista, quien falleció ayer, cambió en el Copur una cultura de rigidez que reinaba antes de su presidencia

La estampa de Héctor Cardona quedará grabada en la historia deportiva caribeña, particularmente, por sus gestiones en el Comité Olímpico de Puerto Rico (Copur), entidad que dirigió por espacio de 17 años.

Fue Cardona quien logró suavizar las doctrinas dentro de un Copur marcado por los estilos rígidos que reinaron durante la incumbencia de  Germán Rieckehoff Sampayo.

Cardona dejó una huella en el seno de la Casa Olímpica que será imposible de tachar.   Allí, vistiendo siempre en   guayabera blanca,   empeñó un sinnúmero de luchas a favor del deporte puertorriqueño, pero también encaró conflictos. 

Pudo sobrevivir varios intentos para desbancarlo de la posición y hasta señalamientos  de la Oficina del Contralor.

No obstante, durante los pasados meses libró  la batalla más complicada que jamás había enfrentado. Cardona sufría de un cáncer en el hígado que lo fue  consumiendo  hasta el momento de su fallecimiento durante la madrugada del viernes. Tenía 81 años. Le sobreviven su esposa Sara Lugo, tres hijos y sus nietos.

“En las pasadas décadas, cuando Puerto Rico formuló su personalidad olímpica y la maduró, Héctor tuvo  algún rol de importancia en el proceso. Por lo tanto,  es una de las figuras que ha aportado a darle forma a la personalidad de nuestro Comité Olímpico”, reaccionó David Bernier, quien lo suplantó en la silla de presidente del Copur en el 2008 hasta el 2012.

Aunque no aceptó con gracia  el mandato de que Bernier sería el nuevo líder olímpico, tampoco le negó asesoramiento y solidaridad.

“Siempre me alertaba sobre lo propenso que era el movimiento  olímpico a los conflictos y la necesidad de no subestimar a ninguno. Atender hasta el problema más pequeño con diligencia. Tuvo toda la razón”, agregó Bernier. 

“Una de sus virtudes era que Héctor nunca abandonaba o casi nunca abandonaba a la buena gente. Siempre fue muy elegante en el  trato, era  buena gente y eso le ayudaba a manejar situaciones muy difíciles. Fueron muchas más las virtudes que las fallas que pudo tener”, sostuvo.

La salida de Cardona ocurrió, precisamente, cuando su figura  lucía algo desgastada por unos   reclamos de que presuntamente   utilizó fondos públicos de manera irregular reseñadas en seis auditorías del Contralor. No obstante, la actual presidenta del Copur, Sara Rosario, quien era muy allegada a Cardona pues trabajó junto a él múltiples veces como jefa de misión, contextualizó su valor en citas ofrecidas a El Nuevo Día.

“La gente tiene que entender que hizo una obra excelente y muy importante. Le tocó la difícil tarea de llenar los zapatos que dejó (el ex presidente del Copur) Don Germán Rieckehoff Sampayo y estuvo ahí dando la batalla, defendiendo el olimpismo puertorriqueño”, dijo Rosario.

Eterno deportista

La pasión hacia los deportes circuló por las venas de Cardona desde una temprana edad y estuvo  latente hasta el último suspiro. 

Cardona practicó el béisbol, baloncesto, sóftbol y atletismo. También se desempeñó como  árbitro de boxeo tanto a  nivel aficionado como  profesional. Fue uno de los miembros fundadores de la Federación Puertorriqueña de  Boxeo Aficionado. De hecho, la presidió de 1970 a 1986 y, según Luis Vellón, Cardona fue uno de los responsables para el despunte del boxeo boricua a nivel internacional.

“Cardona tuvo sus comienzos como árbitro en  los Guantes Boricuas antes de la creación de  la Federación. Eventualmente fue presidente  y tuve unas buenas experiencias con él. Abrió el camino para que un grupo de boxeadores habilidosos como Wilfredo Gómez, Wilfred Benítez tuvieran participaciones en competencias importantes. En el Campeonato Mundial en  Cuba Gómez obtuvo oro y gané   bronce”, recordó Vellón.

Cardona  tenía unas ambiciosas metas que poco a poco fue alcanzando. 

En 1978, ocupó la silla de vicepresidencia de la Federación Internacional de Boxeo (AIBA, por su siglas en inglés). En 1980,  fue electo secretario general de Copur. Años después, se convirtió en presidente del organismo.

Bajo la  incumbencia de Cardona, Puerto Rico contó con delegaciones olímpicas en Barcelona (1992), Atlanta (1996), Sídney (2000), Atenas (2004) y Pekín (2008).

En el 2004, tomó las riendas de la  Organización Deportiva Centroamericana y del Caribe (Odecabe), organización que presidía hasta el momento de su muerte.

“(Cardona) tuvo grandes aciertos en la Odecabe. Dejó a a la organización sólida en sus finanzas y en sus comisiones operativas. Bajo su liderato, la Odecabe ha crecido con proyectos innovadores y digitalizados como son los Manuales de Organización de los Juegos, los carteles de cada uno de las ediciones celebradas, documentales de cada uno de los juegos y su proyecto más reciente, las memorias digitalizadas de cada uno de los juegos celebrados, dejando un legado permanente de la historia y la operación de la Odecabe”, señaló la organización deportiva mediante una declaración escrita.

Su proyecto más reciente era la organización de los Juegos Centroamericanos y del Carine del 2018, los que serán en Barranquilla, Colombia.  

“Siempre estuvo comprometido con el deporte en la región caribeña y centroamericana. Fue un gran defensor de todas las causas de los países miembros de la organización, allanando el camino para que en los juegos de Barranquilla siete territorios sin comité olímpico propio puedan participar  como miembros asociados”, reza el escrito.

Ahora le corresponde a su patria rendirle  honor. Los restos de Cardona serán expuestos en  la Casa Olímpica  el próximo lunes desde las 10:00 a.m. hasta la 1:00  p.m. Luego en  la funeraria Buxeda ante de  ser  cremado.

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