Histórico triunfo de Roger Federer en Wimbledon

Por Prensa Asociada 07/16/2017 |02:00 p.m.
Federer tuvo un certamen espectacular en el que no perdió un solo set. (AP)  
Con su octavo campeonato del prestigioso evento establece una nueva marca.

LONDRES.  La larga espera concluyó. Y el octavo título en Wimbledon tiene para Roger Federer un sabor incluso más dulce que los anteriores. 

El suizo es otra vez monarca del único major que se disputa sobre canchas de césped, y ostenta ahora en solitario el privilegio de ser el tenista que más veces ha ganado este torneo, que se realizó por primera vez en 1877. 


Federer se proclamó campeón por 19na ocasión en una cita del Grand Slam al doblegar el domingo 6-3, 6-1, 6-4 a Marin Cilic, para coronar un certamen espectacular en el que no perdió un solo set. 

El desigual encuentro ante el croata fue más una fiesta de coronación que un duelo. Cuando concluyó, con un ace de Federer después de apenas una hora y 41 minutos, el flamante campeón levantó los brazos. Un minuto después, lloró, sentado a un costado de la cancha. 

“Siempre creí que era posible regresar y lograrlo otra vez. Y si lo crees, puedes avanzar mucho en la vida. Yo lo he hecho”, comentó Federer. “Estoy feliz. Seguí creyendo y soñando, y aquí estoy ahora, por octava vez, es fantástico”. 

Sólo durante unos 20 minutos el resultado estuvo en duda. Ése fue el tiempo que Federer tardó en tomar la delantera por primera vez. 

Cilic, quien recibió atención médica en el pie izquierdo durante el encuentro, jamás pudo intimidar a su adversario con los potentes saques ni las certeras voleas que lo llevaron en 2014 a su único título de un certamen del Grand Slam. En aquel US Open, el croata sorprendió a Federer y lo doblegó en sets corridos durante la semifinal, para superarlo por primera vez en su carrera. 

El partido por la corona en Wimbledon le perteneció en su totalidad al suizo. 

Federer rebasó a Pete Sampras y William Renshaw, quienes se coronaron siete veces en el All England Club. Pero el octavo cetro de Federer en el único major que se disputa sobre canchas de césped fue especial. 

El astro de 35 años, no se coronaba aquí desde 2012. Su primer título en Wimbledon llegó en 2003 y se proclamó campeón en las cuatro ediciones siguientes, así como en 2009 y 2012. 

Sampras consiguió todos sus títulos, salvo uno, en la década de 1990. Renshaw los logró todos en la de 1880, una era en que el campeón del año anterior se clasificaba automáticamente a la final y podía revalidar su título con una sola victoria. 

Federer había estado cerca de rebasar a sus antecesores, sin éxito. Perdió ante Novak Djokovic las finales de 2014 y 15, además de sucumbir en las semifinales del año pasado, luego de librarse de match points en contra para imponerse a Cilic en cuartos. 

Pero el trofeo dorado que se le negó en esas ocasiones, llegó a sus manos el domingo. El 8 de agosto, Federer cumplirá 36 años. Tiene cuatro hijos, y se ha convertido en el tenista de mayor edad en conquistar Wimbledon en la era abierta. 

Sus mellizos de 3 años y sus gemelas de 7 presenciaron el partido desde un palco. 

“No tienen idea de qué está pasando. Piensan tal vez que la vista es linda y que éste sería un buen parque para jugar... Ojalá que un día lo entiendan”, comentó Federer en referencia a los niños. 

Sobre las hijas dijo “disfrutan venir a mirar un poco, creo que sólo vienen a la final”. 

Cuando el nombre del padre es Roger Federer, los hijos pueden esperar hasta el último domingo de un certamen para presentarse. 

Fue Federer, y no Cilic, quien incurrió en una falta doble en cada uno de los dos primeros games con el saque. Y fue el suizo, no el croata, quien enfrentó el primer break point, en el cuarto game del encuentro. 

Pero Cilic envió una devolución a la red. Así, comenzó una racha de 17 puntos conseguidos por Federer con su saque. Nunca enfrentó otro riesgo de quiebre. 

“Di lo mejor que tenía”, aseguró Cilic. “Era todo lo que podía hacer”. 

Al siguiente game, Federer logró un rompimiento que dejó en 3-2 el parcial. Un quiebre más le dio el set, con una falta doble de Cilic. 

El croata caminó para cambiar de lado en la cancha y azotó la raqueta contra su silla. Luego, se sentó y se cubrió el rostro con una toalla. 

Después de que Federer tomó una ventaja de 3-0 en la segunda manga, Cilic comenzó a llorar y recibió la visita de un médico y un kinesiólogo. Relató que el llanto no fue por el dolor en el pie, sino por percatarse de que no podía jugar con el nivel para desafiar a Federer. 

“Obviamente, esto fue muy difícil en el aspecto emocional”, indicó Cilic, a quien se colocó un nuevo vendaje tras el segundo set. “Sabía que no podía dar lo mejor en la cancha... fue muy difícil lidiar con eso”.

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