Malos en el deporte, estrellas en el cine

Por Noel Piñeiro Planas 11/09/2013 |
Al visitar Primera Hora para hablar de su película, Tony Pascual Pachulí y Aquiles Correa Dicaprio relataron sus pesadillas con el sudor.. (tonito.zayas@gfrmedia.com)  
Los protagonistas de Sanky Panky 2 tienen su propia historia atlética, aunque no es tan divertida como sus actuaciones.

Es un hecho. Ser un pelotero en las Grandes Ligas es el primer sueño que tiene todo niño en la República Dominicana de hoy. Aunque parezca increíble de creer, esa norma no formaba parte del DNA de los dominicanos en la década del 1980. Por lo menos así lo aseguran Aquiles Correa Dicaprio y Tony Pascual Pachulí, dos de los principales actores de la película Sanky Panky 2 y quienes a falta de poder ser tan exitosos como David Ortiz y Pedro Martínez en los terrenos de juego del mundo han optado por hacer reir a quienes le conocen.

Acompañados por la joven cantante y actriz Alina Vargas, hija del legendario merenguero Wilfrido Vargas, Correa Dicaprio y Pascual Pahulí visitaron en pasados días la redacción de Primera Hora y se atrevieron a contar lo cortas, frustrantes e insignificantes que fueron sus carreras deportivas para bien de la comedia del vecino país quisqueyano.

“Fui boxeador un corto tiempo”, relató Aquiles, quien en Sanky Panky 2 personifica a Carlitos. “Mi papá fue boxeador y compitió incluso en unos (Juegos) Panamericanos para los años 50. Y mi hermano también fue boxeador y fue a una eliminatoria para unos Centroamericanos. Así que se suponía que si su papá y hermano mayor fueron boxeadores pues yo también tenía que serlo”.

Aquiles, quien también practicó algo de pelota y baloncesto, destacó que en su carrera boxística ganó su primer combate ante un muchacho que, según relató, después llegó a ser miembro de la Selección Nacional. Pero fue su única victoria.

“Luego encontré a uno (un rival) que no sé cómo lo hacía pero me agarraba los puños debajo de sus brazos y me entraba a trompas. Mi mamá me decía ‘pero mijo, salte de ahí’ y yo le decía ‘pero le estoy dando’ y ella me decía ‘tú le estás dando con la cara a los puños de él… dale con los guantes en su cara’”.

“Es que yo era muy malo, malo, malo en los deportes”, admitió Correa Dicaprio mientras Vargas no paraba de reírse de su compañero.

Y ni hablar del cuento que le falta escuchar.

“El viejo una vez me dijo ‘hijo que bueno eres… aún perdiendo la pelea pedía batalla’”, contó Correa Dicaprio. “Pero es que me oía mal… yo lo que pedía era la toalla”.

Su carrera como boxeador cerró con tres derrotas en línea. En total desgracia.

Para Pascual Pachulí, el final deportivo fue mejor. Él se despidió con una nota positiva. “Por lo alto”, según relató.

Un experto en natación y la disciplina de “clavados de espalda”, mal jugador de baloncesto porque siempre recibía tapones y golpes en la boca por ser tan bajito, y supuestamente finalista en un campeonato nacional de tenis en pareja, su momento de máximo brillo fue en el sóftbol.

“Jugué sóftbol. Duré como tres años. Hasta que un día sin querer, porque yo digo que fue sin querer, la saqué. Di un jonrón y me retiré. Me dije, ‘tengo que retirarme con algo bueno’”, destacó Pascual Pachulí, quien interpreta a Chelo en la película que está en todas las salas de cine del país.

En un tono más serio, Correa Dicaprio y Pascual Pachulí dijeron que en sus tiempos de niñez el sueño de ser Grandes Ligas no era uno normal entre los niños. La generación que les siguió a ellos, sí tiene esa ilusión. Y esto porque grandes de la pelota dominicana como Pedro Martínez, David Ortiz y Vladimir Guerrero los han inspirados a todos.

“A nosotros todos los dominicanos lo que nos gusta es el béisbol”, aseguró Vargas, aficionada de los gimnasios y las carreras pedestres pero quien fuera de eso no practicó ningún deporte.

Para los tres, sus Grandes Ligas han sido las artes y sobre todo la comedia. Que quede claro: ninguno de los tres llegó a su posición actual por frustración deportiva.

“Llegué a donde llegué por una hermana mía que me obligó a esto… en mi casa toditos –somos nueve incluyendo a mamá y papá—a todo le sacamos un chiste. Y mi hermana me dijo ‘vete y búscate un trabajo en la televisión’. Y en esto llevo ya 23 años”, dijo Pascual Pachulí.

La historia de Aquiles Dicaprio y Vargas fue otra. Casi llegaron a los suyo sin querer. Invitados a ser parte de la actuación y el cine al aprovechar el estar en los momentos indicados cuando menos se lo esperaban.

Y desde entonces hacen del reír y el hacer reír su deporte nacional. Claro que ellos les hubiera gustado ser un “Big Papi” o un Pedro Martínez. ¿A quién no? Pero no por eso ellos no son feliz. Todo lo contrario. La mayoría de esos peloteros son sus grandes amigos. Y súper estrellas del cine dominicano. Si no lo cree, ellos los invitan a que lo comprueben viendo Sanky Panky 2.

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