Tributo olímpico para Jaime Espinal y Javier Culson -VÍDEO

02/06/2013 |
Ganar una medalla olímpica les ha cambiado la vida.

Ganar una medalla olímpica les ha cambiado la vida a Jaime Espinal y Javier Culson.

Ejemplo de ello fue ayer, cuando, a más de cinco meses de haberse apagado el pebetero en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, fueron recipientes de otro homenaje.

Espinal y Culson recibieron ayer un broche especial del Comité Olímpico Internacional (COI) que se le entrega solo a medallistas olímpicos como recordatorio de su gesta olímpica. Espinal recibió uno de plata por su medalla en lucha, y Culson de bronce por su presea en los 400 metros con vallas.

La ceremonia siguió el protocolo del COI. La entrega estuvo a cargo de Richard Carrión, miembro del COI; Sara Rosario, presidenta del Comité Olímpico de Puerto Rico, y de Ramón Orta, secretario de Recreación y Deportes.


“Esto es algo que va para el récord de mi vida, es un detallito muy significativo y que, a la vez, me da otra exposición para yo volver a decirle a la gente lo que se puede lograr con una medalla. Se puede cambiar la vida, pasan cosas lindas”, compartió Espinal.

En la actividad, celebrada en el vestíbulo del Popular Center, en Hato Rey, dijeron presente otros atletas olímpicos de Londres 2012 como el boxeador Jantony Ortiz, la gimnasta Lorena Quiñones y el velocista Miguel López, además de líderes federativos y entrenadores.

En fin, fue un ameno compartir entre miembros de una delegación boricua que hizo historia en Londres con dos medallas.

“A mis compañeros que no lograron medallas no le han hecho un reconocimiento ni por el esfuerzo y ellos se lo merecen”, dijo Culson, quien agradeció la presencia de sus compañeros. “Tener un pin que simbolice esas Olimpiadas es algo muy valioso. Para obtenerlo, hubo que sacrificarse”, culminó el espigado vallista.

La actividad sirvió además para develar el pétalo olímpico, una de las 204 piezas que formaron el Pebetero en Londres.

Cada una representaba una nación participante en las Olimpiadas y, al finalizar los Juegos, fueron enviados a cada país.