Veleristas olímpicos molestos por las aguas en la Bahía de Guanabara

12/07/2013 |06:57 p.m.
Los veleristas daneses Alan Norregaar, atrás, y Anders Thomsen, practican antes de competir en la Bahía de Guanabara, sede del deporte de vela par alas Olimpiadas de 2016. (AP / Lianne Milton)  
La sede del deporte de vela para las Olimpiadas de Rio en 2016 presenta un alto nivel de contaminación.

Rio de Janeiro— Los veleristas olímpicos se reunieron el sábado en la Bahía de Guanabara para competir en un evento local, pero sobre todo vinieron para revisar la sede de regatas de las justas de 2016 en Río de Janeiro.

A muchos no les gustó lo que vieron.

“He practicado velerismo por todo el mundo durante 20 años, y este es el lugar más contaminado en el que he estado”, dijo el danés Allan Norregaard, medallista de bronce en los olímpicos de Londres 2012.

“Es una pena porque es una zona y una ciudad hermosa, pero el agua está contaminada, sucia y llena de basura”.

El Comité Organizador Olímpico local del Rio prometió que limpiarán las aguas antes de la inauguración de los Juegos Olímpicos en dos años y medio, y los funcionarios del gobierno se han comprometido a reducir en un 80% la contaminación que fluye hacia la bahía.

Pero los veleristas dudan que el problema se pueda solucionar después de que ha sido ignorado por décadas, y muchos se preocupan por su salud.

Los ambientalistas califican las medidas que se están adoptando como “provisionales”, y aseguran que es probable que cubran el problema pero no lo solucionen.

Prensa Asociada ha documentado en las últimas semanas que casi el 70% de los desperdicios de Rio se vierten en las aguas que la rodean. Playas famosas como Copacabana e Ipanema son sucias y las aguas negras sin tratar terminan en una laguna junto al parque olímpico, el corazón de las justas.

Norregaard dijo que mientras navegaba en días recientes había visto flotando en la bahía árboles enteros, puertas, trozos de madera con clavos salidos, colchones e infinidad de bolsas plásticas.

Otro velerista habló del cadáver de un caballo en la bahía de 148 millas cuadradas, que se abre al Atlántico no muy lejos de la famosa playa de Copacabana.

El danés dijo que los escombros flotantes hacen las competencias injustas y peligrosas. Además está el riesgo para la salud que representan los altos niveles de bacterias coliformes fecales en el agua.

Thomas Bach, el nuevo presidente del Comité Olímpico Internacional, tiene programado viajar a Río a principios del próximo año para supervisar los avances en la preparación de los juegos. El COI está preocupado por los retrasos en la organización y la construcción de los escenarios, y la contaminación es otro dolor de cabeza de unas justas cuyo costo se calcula en 15,000 millones dólares entre fondos públicos y privados.