Las historias detrás de la victoria

Por Fernando Ribas Reyes 11/14/2017 |11:45 p.m.
Integrantes de la Selección Nacional de Voleibol cuentan sus sacrificios para darle a la Isla su pase al Mundial.
Jean Carlos Ortiz dejó de atender su negocio de gallinas ponedoras para irse a jugar en Cuba. (Suministrada)  

A su llegada a Puerto Rico anteanoche, luego de guiar al Equipo Nacional de Voleibol a la clasificación al Campeonato Mundial de Voleibol del 2018, el dirigente del sexteto, Ramón ‘Monchito’ Hernández, catalogó el trabajo realizado frente a su equipo como “la satisfacción más grande” que ha tenido en su carrera deportiva.

Viniendo esto de un exjugador que tuvo grandes triunfos a nivel colegial y nacional, y que incluso fue representante olímpico, las razones para su sentir deben tener un peso enorme.

Y es que Hernández ciertamente está maravillado por las múltiples historias y sacrificios que realizaron cada uno de los jugadores para ir a sacar la cara por Puerto Rico en el Premundial de Norceca, que se jugó en Cuba hasta el domingo y el que los boricuas ganaron por definición en goal average. 

Está, por ejemplo, el caso del esquina Josué Rivera, quien es ingeniero de profesión y pudo viajar a Cuba luego que se comprometió con sus empleadores a seguir desde allá atendiendo a sus clientes en su tiempo libre de acción deportiva.

“Le metí jueves y viernes hasta tarde allá y tuve reuniones por Skype con mi jefe. El compromiso era que iba a ponerle prioridad a lo urgente”, contó el jugador que fue seleccionado como la Mejor Defensa del premundial.


También está el caso del acomodador Ángel Pérez, quien estaba trabajando de 5:00 de la madrugada a 6:00 de la tarde en la zona montañosa de Puerto Rico y luego viajaba a Ponce para practicar en las noche con la selección, teniendo posteriormente que moverse hacia San Juan para lograr algún descanso nocturno.

“Estaba trabajando con una compañía que recoge escombros en el País en el área de Cayey, Aibonito, Cidra, Salinas. Pero al final del día todo lo valió la pena. Este equipo demostró un carácter que no había visto hacia tiempo en la selección. A lo mejor no teníamos el mejor talento, pero tuvimos un gran equipo”, dijo Pérez, quien recurrió al referido trabajo ante la falta de su principal fuente de ingreso, que es la Liga de Voleibol Superior Masculino, la cual canceló su torno luego del pase del huracán María por la Isla. En Cuba, Pérez fue el Jugador Más Valioso.

La realidad es que esta selección se formó dentro de la emergencia de María. Tuvo dos semanas para entrenar y muchos de sus jugadores no figuraban en el ‘plan A’ del equipo que solo pudo convocar desde Europa a uno de sus siete jugadores principales, que están allá activos a nivel de clubes.

Para colmo, los jugadores no recibieron paga por jugar por Puerto Rico en este Premundial. Solo recibieron un reembolso por los gastos de viaje de práctica a Ponce.

El opuesto Jean Carlos Ortiz, quien tal vez no hubiese hecho el equipo en circunstancias normales si Maurice Torres o Steven Morales hubieran estado disponibles, es otro que sacrificó mucho.

Ortiz, quien es ingeniero y tiene un negocio en la industria aviar, aceptó el llamado.

“Yo estaba trabajando con los desastres del huracán. Para este torneo básicamente ni entrené. Me llamaron, fuimos a Ponce a entrenar dos o tres veces y fuimos a dar la cara por el País”.

Otros no estaban trabajando porque el Voleibol Superior 2017 canceló su torneo. Pero sí eran responsables por sus familias en estos tiempo de limitaciones. Tal fue el caso del esquina Ezequiel Cruz, quien dejó en Quebradillas a su esposa y dos hijos para ir a Ponce a entrenar y a Cuba a jugar.

También es meritorio mencionar el caso de Mannix Román, quien dejó las comodidades de una residencia temporera en Nueva Jersey, en donde están sus hijos y esposa, y regresó a vivir en su residencia permanente en San Sebastián, donde no había agua ni luz, para poder estar con la selección.


“Acá (Nueva Jersey) yo tenía oferta de trabajo y todo. Cuando me llamaron fui, pasando necesidades por agua y luz. Pero no lo dudé. Todos sacrificamos algo, por eso fue especial”, dijo Román.

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