Menéame Fresqui
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Feliz con su barba, digan lo que digan

Carlos Arroyo no le hace caso a la navaja hace un mes. (Primera Hora / Juan Luis Martínez)

martes, 24 de junio de 2008
Lester Jiménez / Primera Hora

No se trata de una idea planificada. Tampoco fue consultado con algún experto de imagen para refrescar su look o para firmar un nuevo anuncio publicitario. Ni siquiera es una promesa o una petición especial de alguna persona cercana a él.

Carlos Arroyo simplemente se dejó de afeitar un mes y de ahí nació su nueva imagen de barba y bigote que ha generado comentarios tanto de aprobación como de rechazo, sobre todo entre las féminas.

“No sé, creo que fue algo espontáneo. No tenía planeado no afeitarme, pero pasó el tiempo y la navaja se veía más lejos. Soy una persona que me gusta estar clean cut, sin pelos en la cara, pero no sé... Llevo como un mes y hasta ahora mi esposa no me ha dicho que me la quite, así que estamos bien por ese lado”, manifestó Arroyo entre risas ayer después de la práctica de la Selección Nacional.

Por ser una de las figuras más reconocidas en el deporte nacional, todo lo que sea nuevo en Arroyo es motivo de discusión por algunos sectores, que no han escatimado en pasar juicio de la nueva imagen del estelar armador del equipo patrio y de los Magic de Orlando en la NBA.

Pero, para él, es una simple decisión personal.

“Al principio estaba un poco incómodo porque en lo que crece, sentía picor, pero ahora no me molesta. Se siente bien”, agregó.

Desde su llegada a la Isla este mes, muchos han comentado sobre su barba y su bigote, que constrastan con la impecable imagen limpia de vellos faciales que acostrumbraba enseñar.

Arroyo se mostró sorprendido por las diferentes reacciones que ha generado su cambio de imagen, pero reiteró que no tiene una razón específica.

“El que decidió dejármela fui yo y el que me afeito soy yo, así que la decisión es mía. No es de nadie más. Pero es interesante cómo la gente reacciona a cosas como éstas”, sostuvo Arroyo, quien cuenta en tono jocoso cómo personas en la calle, incluso amistades, no lo reconocen.

“La gente me confunde con mi hermano (su gemelo, Alberto Arroyo), porque él tenía barba el año pasado, o no me reconocen con la barba. Amistades mías en mi pueblo natal (Fajardo) me ven y no me reconocen. Tengo que decirles 'Oye, ¿no me vas a saludar?'”, comentó Arroyo.

El canastero fajardeño confesó que lleva alrededor de un mes sin pasarse el rastrillo, pero a pesar de sentirse cómodo con el nuevo look, asegura que su tiempo está llegando a su fin.

“No sé hasta cuándo (la tenga), el día llegará. Extraño afeitarme, así que ya mismo me la quito”, sentenció.

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