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Planeta Vaquero VI: Fiesta pirata

sábado, 16 de mayo de 2009
RAÚL ÁLZAGA / Primera Hora

Mi semana infiltrado dentro de las filas de los Vaqueros de Bayamón tuvo su fin durante un partido entre dos de las franquicias de mayor tradición en el baloncesto local cuando los Piratas de Quebradillas visitaron el coliseo Rubén Rodríguez, que contó con unos 7,500 fieles en las gradas.

La tensión en el ambiente era palpable, aunque no necesariamente por la histórica rivalidad que se revivía aquella noche del pasado 8 de mayo.

“Eso no me afecta. Yo no me acuerdo de nada de eso”, sostuvo Christian Dalmau, pilar de los Vaqueros en la actualidad y quien comenzó su carrera con los Piratas allá para principios de los 90.

Más bien, la anticipación del juego era porque ambos quintetos figuraban entre los mejores tres de la liga y había que enviar un mensaje claro de quién era el mejor.

Eso con el agravante de que los actuales Piratas eran básicamente los Criollos de Caguas del 2008 que Leonel Arill dirigió antes de tomar las riendas de Bayamón.

El cuerpo técnico de los Vaqueros no escatimó en su preparación para el juego y repasó con gran detalle sus estrategias.

En ofensiva, Arill apeló al juego altruista y a la contribución de todos.

“Tenemos que seguir jugando sin egoísmo y confiar el uno en el otro. Hay que controlar nuestras emociones, proteger el balón y forzarlos a ellos a jugar defensa. Acuérdense de hacer el pase extra, de tomar la decisión correcta en cada posesión”, dijo Arill.

El escenario estaba listo. Sólo faltaba el tiro de la bola al aire.

Justo antes del juego, el centro de los Piratas, Peter John Ramos, se acercó a Arill, lo abrazó y le dio un beso en la mejilla, como si saludara a su padre. Pero, juzgando por la forma en que Ramos comenzó el juego acribillando ofensivamente en la pintura a Bayamón, parecía que aquel fue un beso de Judas.

Primero, le dio cariño a su mentor y ex-dirigente, y luego, se echó al bolsillo a su equipo al anotarle seis puntos al hilo, incluyendo un puente aéreo para la ventaja de 6-0.

Al menos, la ofensiva combinada de Dalmau y Franklyn Western pudo mantener a Bayamón a flote en la primera mitad y la entrada a juego en el segúndo parcial de Orlando “Guayacán” Santiago le ayudó para obtener su primera delantera, 39-37, al atinar un triple que puso a la fanaticada vaquera en éxtasis. Pero, Santiago se lastimó el muslo izquierdo antes de cerrar el parcial y eso fue como un mal augurio para Bayamón que se fue a los vestidores perdiendo por seis, 46-40.

MEDIO TIEMPO

Arill estaba que botaba humo por las orejas luego de ver desperdiciada la efímera ventaja de su equipo antes de terminar la primera mitad, amén de ser testigo de lo indefensos que lucían los Vaqueros ante el dominio de los Piratas en la pintura y lo indecisos que se vieron en su ejecución ofensiva.

“¿Ustedes van a dejar que vengan a su casa a pegarles y faltarles el respeto? Péguenle a alguien, coño. (Shawn) Redhage ha hecho lo que le ha dado la gana con nosotros y ni siquiera ha ido a la línea del tiro libre una sola vez”, gritó Arill al llegar al camerino.

“La defensa tiene que alimentar nuestra ofensiva. Y una vez estemos en ofensiva, tiren la maldita pelota. Confíen en ustedes mismos. Si la quieren, la victoria está a su alcance”.

DEBACLE ANUNCIADA

Sin embargo, todo ese conversatorio motivacional se fue a pique en los primeros minutos de la segunda mitad cuando Joel Jones Camacho y Redhage se combinaron para avance de 13-5 y sacar ventaja de 14 tantos para Quebradillas. Con Monty Wilson, Jabari Smith, Javier Mojica y Erick Rodríguez sin encontrar el aro y Santiago ahora sin poder jugar, los Piratas pasearon el resto del camino a Bayamón.

La desesperación en las filas vaqueras fue tal que Cancel se le acercó a Santiago a ver si podía jugar y éste contestó en negativa. Incluso, el papá de “Guayacán”, que estaba en las gradas, también se acercó al banco bayamonés para preguntarle a su retoño si podía jugar y su hijo le respondió: “Papi, estoy bien chavao y no me voy a arriesgar. Ya habrá otro día”.

Lo más que Bayamón pudo acercarse el resto del juego fue a 10 tantos, antes de caer a 90-75.

Mi reportaje especial terminó así en una nota sombría. Para colmo, Bayamón cogería una paliza la noche siguiente al visitar a los Atléticos de San Germán. Pero al menos ese fatídico fin de semana se lo sacaron del sistema y actualmente van por dos victorias al hilo. Tal parece, que hay Vaqueros para rato en el 2009.

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