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Ataques de sueño

jueves, 2 de julio de 2009
Adela Dávila Estelritz / Primera Hora

La narcolepsia es uno de los trastornos del sueño  que el público general menos conoce. De hecho, como algunos de sus síntomas emulan los de la apnea del sueño -una condición debido a la cual se interrumpe la respiración, sobre todo durante el sueño- muchos pacientes de apnea se autodiagnostican como narcolépticos.

Pero se trata de dos cosas enteramente diferentes. La narcolepsia, según explicó la Dra. Lissette Jiménez -neuróloga y especialista en trastornos del sueño-, del Instituto del Sueño Somnicare, “es una enfermedad que afecta el control del sueño y la vigilia”. A causa de esto, quienes la padecen cambian rápidamente de un estado a otro -de despiertos a dormidos por espacio de segundos o minutos- sin ningún control de su parte.

 Otra característica de los narcolépticos es que “duermen más durante el día y se despiertan más durante la noche”. Notable resulta, también, el hecho de que experimentan “la intrusión de elementos de una fase de sueño dentro de otra”, aclara Jiménez. Por ejemplo, aun estando despiertos, pueden tener la pérdida de tono muscular que caracteriza la etapa del sueño conocida como REM (rapid eye movement) y que suele ocurrir cuando estamos soñando.

Esta manifestación de la narcolepsia se conoce como cataplexia y, para el ojo no entrenado, puede lucir como un desmayo. Pero, contrario al desmayo, la persona no pierde el conocimiento; no puede moverse ni puede hablar, pero sabe lo que ocurre a su alrededor y guarda memoria del evento, aunque no puede expresarlo.

  Otros síntomas

Por su parte, la Dra. Brenda Deliz, neuróloga, explicó que, aunque el síntoma principal de la narcolepsia es la somnolencia, existen otros síntomas -además de la cataplexia- que se pueden ver con variable frecuencia.
Por ejemplo, el paciente puede sufrir alucinaciones -que pueden ser visuales y/o auditivas-, precisamente en los instantes en que se está quedando dormido (hipnagógicas) o se está despertando (hipnopómpicas).

Otro síntoma que puede experimentarse es la parálisis del sueño. Aunque los episodios duran sólo minutos, en estos casos, la persona no puede moverse ni hablar cuando se está quedando dormida o despertándose.

http://www.youtube.com/watch?v=_OuEDV1hBYw

Otra variable que permite el diagnóstico de narcolepsia son los niveles de hipocretina  en la sangre. Se trata de una sustancia química producida por el cerebro que nos ayuda a mantenernos en estado de vigilia (despiertos). La mayoría de los narcolépticos tiene nieveles muy bajos de esta sustancia, pero se desconoce a qué obedece esta deficiencia.

No obstante, advirtió Deliz, “cada síntoma no hace el diagnóstico; es el conjunto de los mismos lo que nos da ese diagnóstico”.

¿Cómo se diagnostica?

De acuerdo con la Dra. Lissette Jiménez, “lo más importante es estar seguros de excluir otras enfermedades y condiciones que pueden parecer narcolepsia y no lo son”. Cabe señalar, además, que   “el diagnóstico tiene unas implicaciones serias”, que pueden incluir la pérdida del derecho a conducir vehículos motorizados, así como ciertas restricciones en la cobertura de seguros.

 Eso dicho, para lograr el diagnóstico:

  Se realiza un historial clínico detallado.

  Se lleva a cabo un estudio del sueño durante la noche,  seguido de un  Multiple Sleep Latency Test (MSLT), un estudio de latencias múltiples de sueño durante el día. “Es importante tener claro el historial de sueño los días antes del estudio, así como vigilar el consumo de café, medicamentos y otras cosas que pueden afectar los estudios y dar un diagnóstico incorrecto.

 ¿Tiene cura?

 “Desgraciadamente, no hay cura para la narcolepsia”, sostiene Jiménez.

¿Cómo se trata?

 “Se utilizan estimulantes para contrarrestar los ataques de sueño. También se usan  antidepresivos, que suprimen el sueño REM y previenen la cataplexia, la parálisis del sueño y las alucinaciones. Para casos extremos, incapacitantes, se puede usar el oxybato de sodio, que también se utiliza para tratar la cataplexia”, pero, éste es un medicamente que está altamente regulado.

Confesiones de una narcoléptica

Elizabeth es una mujer joven que en el 1997 sufrió un accidente automovilístico que le provocó trauma en la cabeza y  la cervical. Siete años más tarde, fue diagnosticada con narcolepsia.

 “Yo me fatigaba mucho y mi médico me refirió con un neumólogo, especialista en trastornos del sueño.
 La narcolepsia tiene mucha sintomatología y parte de ello es la fatiga crónica. También uno puede sentirse depresivo e irritable. Yo sentía como una pesadez en mis pulmones. Le expliqué al médico que estaba perdiendo concentración; estaba  guiando y ni me daba cuenta de dónde estaba. De noche no dormía bien y me despertaba mucho”. 

 El doctor le mandó a hacer una polisomnografía y el resultado no se hizo esperar: Elizabeth tenía narcolepsia. A causa de ello sufría alucinaciones y episodios de parálisis del sueño. Luego de cada ataque de sueño, se despertaba sobresaltada y con taquicardia.

 “Mi vida cambió por completo. Tuve que renunciar al trabajo que tenía. Tuve que dejar de ser activa, como era antes, y convertirme en una persona sedentaria.

 Ahora dependo del medicamento Provigil para mantenerme despierta y puedo guiar responsablemente. Pero no guío grandes distancias sola, sino que busco que alguien me acompañe. 

 En fin, fue triste el impacto del diagnóstico porque sé que es de por vida, que no se cura. Hay días en que me puedo sentir mejor, pero siempre sé que tengo que cargar con la enfermedad por el resto de mi vida”.